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La imagen con intensas columnas de humo muy próximas a León no resulta extraña a ningún vecino de la ciudad. Cada verano se repiten y, además, con unos emplazamientos repetitivos. Uno de los lugares castigados sistemáticamente por el fuego cada año es el suroeste, concretamente las zonas no edificadas que están en las proximidades de Armunia y Oteruelo de la Valdoncina. En ambas pedanías, pertenecientes al Ayuntamiento de León, se ha vivido con temor el último incendio que se ha producido esta semana y en el que aseguran que eran evidentes dos focos paralelos. El problema es que llevan años reiterando sus avisos sobre la posibilidad de que exista un pirómano activo en el entorno. Critican que en el Ayuntamiento no les dan ninguna solución y que sólo el Procurador del Común ha escuchado sus alertas.

Es cierto que controlar los espacios susceptibles de ser incendiados tiene mucho que ver con la conocida frase de poner ‘puertas al campo’. Pero aquí se trata de áreas próximas a zonas habitadas, donde existe un riesgo evidente para las personas y sus propiedades que está siendo desatendido. En las montañas leonesas resulta mucho más complicado realizar pesquisas, con esa triste ‘ley del silencio’ que se aplica en muchos pueblos. Pero aquí, son los propios vecinos los que están deseando colaborar con las fuerzas del orden.