Hartazgo en León por el estado de los barrios
La acumulación de quejas sobre la dejadez, que parece la pauta de trabajo del Ayuntamiento de León, invita a una reflexión desde la globalidad. Estos días se ha encendido la mecha y al calor de otras reclamaciones son nuevas zonas de la capital y de sus pedanías las que alzan la voz para mostrar su hartazgo porque sus reiteradas quejas sobre los problemas acumulados no son ni escuchadas ni atendidas. Parece que se funden de algún modo el conocido conflicto de mala praxis en los servicios de limpieza y recogida de basuras, que no responden en incontables lugares a los mínimos exigidos, con problemas evidentes de seguridad en las calles. Se trata de un asunto relevante para la calidad de los vecinos, que tiene múltiples frentes de crítica, por las responsabilidades policiales pero también por las políticas. El alcalde José Antonio Diez se ha reservado la dirección de la Policía Local, un hecho nada frecuente en ayuntamientos equiparables al suyo. De este modo, es el principal responsable de esa queja que ahora se retoma desde el barrio del Crucero. Por la falta de disposición del cuerpo que dirige, pero también porque, como regidor, está obligado a promover y reclamar actuaciones de la Subdelegación del Gobierno y de la Comisaría de la Policía Nacional, como competente en los asuntos de seguridad ciudadana.