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Qué claras tienen algunos la cosa para poder redactar su propia esquela sin que lo trágico o ceremonioso tengan sitio en el tránsito. Pongo por caso la aparecida hace unos días en un periódico cántabro. No reprimo transcribirla íntegra:

José Antonio Velasco Crespo

Palmé en Santander el día 20 de agosto de 2026, (76 tacos. No está mal).

He sido ateo, comunista y sentimental. Ahora soy un despojo. 

Ana Roma, compañera; Ana Velasco, hija; David Otero, nieto: Os quiero. Al resto de la familia, un abrazo. 

Si queréis visitarme estaré hasta las CINCO MENOS CUARTO, de HOY, VIERNES, día 21, en el tanatorio. A continuación seré incinerado en el crematorio de Ciriego en la intimidad familiar. Advierto que no dirigiré la palabra a nadie. Con este susto se me ha ido la voz. Creo no haber tenido enemigos. Por tanto, queridos amigos: Salud y República (y cuando sea posible, Revolución). Capilla ardiente: Tanatorio Santander, Nereo Hnos. (sala 9) C/ Repuente, La Albericia.

La sonrisa y cierta burla es lo que más odia y enfurece a la Parca, que aún sabiendo que siempre gana, le colma de gusto el dejar un reguero de caras quebrantadas, ánimos rotos, maldiciones y tristeza infinita, así que con este José Antonio ha tenido que quedar desdeñada y disimuladamente jodida. Porque aunque «El sentimiento trágico de la vida» era para Unamuno la contradicción básica entre el anhelo humano de inmortalidad y la certeza racional de la muerte, y que la persona real, sufre, desea y vive con angustia, también hay gente que no se amarga por no venirle la vida como perita en dulce y, admitiendo la única certeza de esta vida, que es la muerte, se toma por derecho el lujo de la broma o la revancha: «Si la vida te da la espalda, ¡tócala el culo!», dice Javi GP, lo mismo que aquel mantra que escuchaba Susana en los Madriles universitarios y perdularios: «La vida es larga, la vida es dura, ¡tócame la vida!». Hasta en el epitafio cabe la burla, el verso o el tuteo: «Hice una apuesta con la Muerte sabiendo que iba a perderla y así no la ganaría ella»... o «Patí la perra gorda».