Réplica a Miguel Ángel González
Tribuna | A. Fernández Rodríguez
Secretario provincial de UGT Ignacio Fernández Herrero
Secretario provincial de CC.OO.
En la tribuna publicada el pasado martes día 5 de enero, el economista Miguel Ángel Gonzále z exponía sus dudas respecto a la actuación sindical más reciente, afirmando ignorar cuál es el papel de los sindicatos. Pues bien, el texto denota un desconocimiento del propio funcionamiento de los mismos que cuando menos debe advertirse al lector. Primeramente debe saberse que entre las entidades sindicales se encuentran aquellas cuyo marco de actuación queda definido por un sector o actividad, aquellas en las que se ejerce una línea de actuación corporativista y que consecuentemente desarrollan una defensa de los intereses de sus trabajadores afines.
Por otro lado, la inmensa mayoría de los trabajadores afiliados a una organización sindical, lo hace en los sindicatos mayoritarios de trabajadores, los llamados sindicatos de clase, cuyo objetivo no es otro que intentar favorecer las condiciones y derechos del conjunto de los trabajadores, pero siempre vigilando las consecuencias que su posicionamiento pueda causar en otros sectores. La diferencia entre ambos es evidente para quien tenga conciencia sindical o sea capaz de entender el funcionamiento de la labor sindical.
En segundo lugar, basta con acercarse a cualquier sede sindical e informarse mínimamente de las actuaciones y programas que allí se desarrollan para darse cuenta del peso que la formación, la orientación laboral y la asesoría jurídica tienen en la actividad sindical. El trabajador o el desempleado que busca mejorar su formación puede hacerlo en un sindicato; el que es despedido puede consultar la legalidad del proceso y gozar de asesoría para ejercer reclamación legal; el parado que se reubica o el nuevo trabajador puede acercarse y solicitar el convenio del sector para asegurarse que el contrato que el empleador le ofrece cumple la normativa. Luego la frontera entre trabajador y desempleado no está marcada en un sindicato mayoritario más allá de que éste último pueda acogerse a un pago reducido de su cuota de afiliado -”que viene siendo el 15 por ciento del total de la afiliación-”. Por tanto nada más lejano a la realidad que afirmar que el desempleado no encuentra su sitio en las organizaciones sindicales.
Es erróneo apuntar que la naturaleza del desempleado es opuesta a la del trabajador, y más aún que existe una rivalidad entre ambos. Parece olvidarse el hecho de que el parado en algún momento ha sido trabajador o bien está buscando un primer empleo, y que el estado de desempleado no es un limbo laboral; ¿o es que acaso no hay trabajadores entre los millones de desempleados que tiene este país? Trabajador en paro, ésta sería la respuesta más frecuente si se preguntase al desempleado cómo se considera laboralmente, de eso no hay duda. Y el trabajador en paro no queda excluido de las reclamaciones sindicales como se afirma.
Las negociaciones de los convenios marcan las «reglas del juego» de la actividad laboral, tanto para los trabajadores en activo como para aquellos que lo estarán. Y es aquí donde puede apreciarse la diferencia antes apuntada entre los sindicatos corporativistas y los mayoritarios de trabajadores, donde quienes aspiran a tener un trabajo pueden verse perjudicados por las negociaciones acordadas por sus futuros colegas, o que sus derechos y oportunidades se han salvaguardado bajo unos mínimos. De todos modos remarcar que de no ser por estas «reglas de juego», a buen seguro que el empleado se vería en situación de indefensión. ¿Cómo se atreve a afirmar que a los sindicatos no se nos pasa por la cabeza la propuesta de repartir el trabajo y el salario?, ha habido propuestas que incluso van más allá.
En Alemania para solucionar los problemas de las empresas en crisis, se reduce la jornada y las cantidades que percibirían los trabajadores por desempleo son percibidas por las empresas para que se mantengan todos los puestos de trabajo, mientras en España se hace con expedientes de regulación de empleo, o incluso extinción. Puede preguntar a los empresarios si aceptarían esta fórmula. Hablemos de repartir los salarios, pero no los que con suerte y prorrateos suman 1.000 euros, seguramente usted no vivirá de uno de éstos. Recientemente los sindicatos de clase trabajadora hemos concluido negociaciones de las que son directos beneficiarios los trabajadores en paro: Renta activa de inserción y empleo (420 euros) complemento a los afectados por expedientes de regulación de empleo, renta de ciudadanía, ofertas públicas de empleo, etcétera.
No nos venga con retóricas de que en España el despido es el más caro de la OCDE, ya que más del 75 por ciento de los despidos son de trabajadores con contratos en precario, es obvio que lo importante es hacer limpieza sin importar los millones de trabajadores parados. ¿Se cree usted que a los representantes de los trabajadores y trabajadoras no nos duele ver a diario el drama de las consecuencias del paro? Nosotros sí que estamos con ellos a diario.
Sólo le faltaba culpar a los trabajadores y a los sindicatos del problema del paro. Esperamos que con esta lección al menos tenga la oportunidad de saber dónde informarse, para así evitar manifestaciones gratuitas y perjudiciales para muc has personas de carne y hueso.