la opinión del lector (II)
El viacrucis y los 1.100 años del Reino de León
Estamos en enero del tan esperado 1100 Aniversario del Reino de León y pocas personas en la provincia y casi nadie fuera de ella sabe de su existencia. Lo que está ocurriendo con esta celebración, trae a mi memoria algo que –sé que ésto es algo que no está de moda- todos conocimos, al menos en nuestra infancia: el víacrucis. Las dos primeras estaciones las estamos sufriendo desde hace tiempo. León condenado a muerte la primera, y cargar con la cruz la segunda. La tercera, caída bajo el peso de la cruz, me temo que la vamos a sufrir más de tres veces este año. El problema es que los leoneses, en lugar de defendernos y no dejarnos crucificar, con la esperanza de una resurrección en otro reino –atentos al símil– esperamos un Cirineo que nos aguante la cruz y nos ayude en la subida al Calvario. Debemos desprendernos de la excesiva politización de nuestra sociedad y reivindicar, sin miedo a que nos tachen de algo, realidades históricas que han sido tergiversadas a lo largo de los años –no sólo últimamente. El Reino de León detuvo definitivamente el avance de los invasores y amplió y afianzó las fronteras, sentando las bases de lo que posteriormente sería España. Los ciudadanos de sus tierras disfrutaron de derechos y libertades impensables para la época en cualquier país de Europa. Pero, sistemáticamente, estas realidades se tergiversan, inventando titulaciones inexistentes, callando logros, o dando por ciertos cuentos de filandón –léase por ejemplo el Cantar del Mío Cid–. Pero no son culpables los que lo hacen, pues barren para casa, sino los que concedemos, aceptamos y callamos. Un pueblo que no conoce su historia, ni honra a los que la forjaron, no merece tenerla; ni presente, ni futura.