Los gastos militares de Zapatero
Tribuna | JAIME LOBO ASENJO
Ex Senador, Diplomado por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN)
Pero éstos, no eran los que se agarraban a la pancarta del no a la guerra, y nos llamaban asesinos a los que de alguna manera, formábamos parte del Gobierno de José Maria Aznar, por la participación de España en el conflicto iraquí? Pues a la vista de los datos, parece ser que no, pese a que Zapatero, aumentará el gasto de las misiones militares de España en el exterior. Según los datos que hemos conocido, Zapatero y su Gobierno, duplican el gasto de estas «misiones», que en 2010, llegará a los 800 millones de euros y que durante su mandato, solamente en Afganistán, habrán invertido mas de 1.500 millones, habiendo multiplicado por tres, el numero de nuestros efectivos en la zona. De los 380 millones gastados hace seis años por el Gobierno de Aznar, antes de que Zapatero, se estrenara en el cargo con la orden inmediata y sin consultar a los aliados, de la retirada de nuestras tropas de Irak, se ha pasado en 2009 a 713 y como digo, se alcanzarán los 800 millones en 2010. Pese a que no querían la guerra, estamos en primera línea en el Líbano, misión al parecer favorita de ZP, con más de mil soldados, en Kosovo, en Bosnia en Chad y en Somalia, junto con los efectivos de la Armada, (un avión P-3 Orióm, la fragata «Victoria» y un buque de apoyo logístico), desplegados en el Índico, supuestamente, para «luchar», es un decir, después de lo ocurrido con el atunero Alakrana, contra la piratería. No queríamos guerra, pues toma dos tazas.
Vaya por delante, que como una gran mayoría de españoles, quiero lo mejor para nuestras Fuerzas Armadas y quiero que las mismas estén dotadas de los medios adecuados, sin despilfarros y optimizando los recursos, para lograr la mayor eficacia en sus misiones en el exterior, pues la sociedad española, reconoce el ejemplar comportamiento de nuestros Ejércitos, en el cumplimiento ejemplar de las funciones que tienen encomendadas en el exterior y somos multitud, los que nos sentimos orgullosos de la imagen que nuestros soldados y marineros, transmiten de España, conscientes de que vivimos en un mundo inestable amenazado por el terrorismo. ¡Dios qué buen vasallo si hubiera buen señor!
No obstante y como denuncia de sus mentiras y contradicciones, queremos poner de relieve, que el Gobierno socialista, tras su no a la guerra, es, tanto en numero de efectivos desplegados en misiones fuera de España, con en gastos atribuidos a estas, el que ha tenido una política más expansiva de toda la democracia. Nadie puede pretender que mantengan el pseudo pacifismo de su epoca en la oposición, por ello es necesario exigirle coherencia de una vez por todas. Coherencia que tampoco se da en este gasto y en el aumento de misiones fuera de España, mientras en el interior se recortan los Presupuestos de Defensa, en 2009, en los capítulos de modernización de armamento, cursos o combustible.
Y por último, es mi opinión, que este despliegue, no se puede mantener, sin que el Gobierno explique claramente a los ciudadanos, las verdaderas razones que nos obligan a ello y que no son otras que el mundo no es un lugar idílico, sino inestable y que los enemigos de la libertad, incluidos los de la alianza de civilizaciones, no están dispuestos a renunciar a sus fines.
El Gobierno, debe dejar a un lado los lastres ideológicos y admitir de una vez por todas que nuestras tropas acuden a lugares en guerra, sí en guerra, y para que las cosas salgan bien, lo primero es llamarlas por su nombre y dejar los eufemismos, que por otra parte ya no engañan a nadie, pues esa imagen de «misiones de paz» repetida por el Gobierno no se sostiene como lo demuestra por ejemplo, que del total del gasto de las operaciones militares en Afganistán sólo el 1% se ha destinado a ayuda humanitaria. Concluyo con unas palabras del Almirante Ángel Tafalla, quien dice que «no se hará un buen uso del militar en los conflictos actuales si por una cuestión ideológica o de ingenuidad, se le acepta como un mal inevitable, al que hay que dar cierta utilidad, haciendo que reparta comidas, apague fuegos o lea sus derechos a los piratas detenidos. Si se le ordena lo hará sin duda ninguna, pero lo hará con un rendimiento muy bajo. Esperemos que estos complejos desaparezcan antes de que se haga un daño irreparable a una institución que no tiene mas fin que servir a los españoles y a sus intereses».