Un bochorno de país
Tribuna | ANA MARÍA GUADA SANZ
CONCEJALA DEL PP EN EL AYUNTAMIENTO DE LEÓN
Como escarpias se le ponen los pelillos a los españoles cada vez que el presidente aletea los labios. José Luis Ro dríguez Zapatero quiere a toda costa remediarnos los desayunos para luego amargarnos la cena. Remedios de un político que empequeñece a España, de un político que cree en los años nuevos para escaquearse de los problemas a golpe de falsos pronósticos y pesquisas infructuosas. Creo sinceramente que la gente está hasta el chufo de un presidente que se pasa el día dando la murga y es que la gente ya no cree en años prósperos, porque vuelven las penurias y los dolores de cabeza. Atrás quedaron las sonrisas, felicitaciones y buenos deseos para comprobar que el futuro sigue en vilo, pero adivinamos que hasta el susurro más leve podría derrotar a un ejército, cuando dice la verdad. Demasiado ruido el de un Gobierno que intenta tapar las verdades. Tenemos el peor presidente de la democracia con la pena de que encima sea de la terruña leonesa.
Con la mueca, el dengue y la cucamona ha conducido a los de a píe a un estado de insolvencia crónica por una inactividad forzosa. Más de cuatro millones de parados son muchos españoles que claman, como novilleros, por una oportunidad. Oportunidad que no llega de un Gobierno amortizado sobre el que pesan las 300.000 empresas que han cerrado sus puertas.
Sabe que se está quedando sin palmeros, pero Zapatero insiste en tocar las castañuelas y hasta se fue a Washington a engordar su ego, consiguió la foto, leyó la Biblia y habló del jornal, ese que ha sisado a tantos. Señor presidente, se dice que se es puta o monja, y es que no se puede ir a lanzar un discurso desde un entorno devoto y pío, cuando se carece de valores religiosos. La sociedad anda acongojada porque hasta les quieren robar su Cristo, el símbolo de un pueblo que se resiste a conformarse con el desolado y vulnerable reino de este mundo.
El Partido Socialista quiere una sociedad donde sólo ellos sean los dueños de la libertad y la verdad porque los mortales que piensan diferente los consideran bichos raros. Los sociatas, tan progres y liberales, no soportan las discrepancias y lo de la libertad de expresión «se lo pasan por el forro».
Es alarmante como afloran las flaquezas democráticas de un Gobierno descerebrado envuelto en el embrollo y el camelo, un gobierno que nos incita a infringir tantas leyes prohibitivas. Hoy más que nunca nos obligan a ser ruidosos, jaraneros, tragones, bebedores y fumadores para aguantar tantas necedades e insensateces.
Perfectos, correctos e inigualables, así se ven los socialistas, sí, son el modelo a seguir de lo que nunca se debe hacer. Es intolerable frivolizar con las pensiones y tener en vilo a millones de españoles. Otra chapuza socialista la de querer ampliar el periodo del cálculo de las pensiones,para luego retirarlo en cuatro horas, haciendo más profundo el deterioro de la imagen de España en Europa. También se han empeñado en que trabajemos hasta los 67, y muchos se preguntan dónde, cuando el mercado laboral sufre una profunda encalladura, una situación a la que los sindicatos siguen dando la espalda en una indecente complicidad con el poder socialista. Para que no se mosquee aún más la clase trabajadora organizan manifestaciones «de salón» contra el pensionazo mientras continúan en un vergonzoso letargo ante tanto parado.
Recibimos bofetada tras bofetada de la caterva socialista donde la camarada Pajín, que se quedó sin acontecimiento planetario, continúa lanzando mensajes siderales con la desfachatez de quien se embolsa tres sueldos al mes, la austera cantidad de 20.000 eurillos de nada, mientras su tótem decide ir de gira por Europa para explicar sus reformas económicas, viajecitos a pelo de conejo para que le deshilachen aún más en Europa. Cuántas familias podrían vivir con los 90 millones de euros que nos va a costar la presidencia española de la UE y todo para hacer el más espantoso ridículo, siempre con el cronista a la espalda para enterarse de algo. Lo que dicen de él en nuestros países vecinos sólo son paparruchas para un presidente al que cualquier día se le van a manifestar los tres fantasmas, el del pasado donde se quedó para seguir luchando y ajustar cuentas, el presente que va de cabeza y el futuro que ni lo intuye. Zapatero respira soledad, incluso entre los suyos, y se ha condenado al retiro por incompetente, obtuso y pasmón.
Nos quedamos en el hoy para ensayar como olvidar al menos el último año que se cerró con un crecimiento negativo de más del 3%, un año en el que Zapatero se cebó subiendo impuestos, subió el IVA, todas las tasas, el IRPF, la gasolina y el tabaco, obligó a subir la factura de la luz y el teléfono, aniquiló las deducciones a las pymes y achicó las ayudas a la compra de la primera vivienda. Subida de impuestos que mortifica a las familias de clase media y que como todas no exigen a un Gobierno que sea infalible, pero sí que asuma su responsabilidad, que soluciones los problemas, que no mienta y sea honrado.
Vivimos tiempos de tribulación donde encima las feministas más acérrimas enaltecen tanto a la mujer que la carga de responsabilidades, sólo ella incluso siendo niña quieren que decida sobre la vida porque la «miembra» del Gobierno ha discurrido que abortar es igual que meterse silicona. Por qué se empecinan en originar problemas y enfrentamientos donde no los hay a base de incrustarnos la guerra en la memoria.
Cuesta ya mucho transigir, ni en el colmo de la santidad nacional, con los errores socialistas sin liarnos a hostias en un país donde gana el chovinismo, un país donde se confunde lo público con lo privado, donde se recortan los derechos sociales, un país donde algunos magistrados y jueces se dejan comprar, donde tenemos el deber de conocer el castellano pero no el derecho a usarlo, donde tendremos que tararear las canciones en las verbenas para no soltar la guita a la SGAE, un país donde nos obligan a ver fútbol cada día como en los mejores tiempos del generalísimo y donde hasta al monarca se le embauca y se le abuchea.
Un bochorno de país donde no hay camino bueno para quien no sabe donde va. Hay que ponerse en pie y buscar pastos nuevos para que se vayan los de la rosa con su olor a cuestas. Ni un desprecio, ni un desafío más de quienes desearían convertir a España en un país de resignados. Para pueblo resignado, los haitianos que han tenido que verse sepultados para que los vean.