Buscar fuera
El rincón | manuel alcántara
Al instructor del caso Gürtel, don Fran cisco Monterde, le están poniendo la cabeza como un bombo. Quiere averiguar quiénes han sido los agraciados en la lotería política y el hombre no gana para aspirinas. Ya que aquí no hay casi nadie de fiar, el Supremo indaga en el extranjero, que es más diverso y más libre y sobre todo más grande que España. ¿Dónde han ocultado su dinero, o sea el nuestro, los respetables golfos de levita? Hay que buscarlo fuera. Estamos en el mismo trance de aquel borracho al que se le extravió un euro en una calle oscura y se empeñó en buscarlo en otra porque había un farol que daba mucha luz. No hay pistas de la pasta. El dinero, que según Papini es el estiércol del diablo, huye «con planta de lana». No hace el menor ruido, como los gatos y los amantes clandestinos. Ahora los jueces quieren inquirir el paradero del que se le supone a don Luis Bárcenas, que era el guardián del saqueado tesoro del PP. Por cierto, aunque todavía no se sepa nada con seguridad: si este hombre logra probar su inocencia, ¿cómo acertarán a disculparse sus acusadores? Las calumnias manchan, aunque se demuestre que eran falsas. Ya se sabe que cuando se manda una corbata al tinte nunca queda como nueva, sobre todo si el lamparón era de calamares en su tinta. Lo mismo ocurre si procedía de la tinta bursátil que se usa en los libros de doble o triple contabilidad.
Decía Jardiel Poncela que «al honor, como al tambor, se le pone un parche y suena mejor». Siempre conservó el humor, después de haberlo perdido todo, por culpa del naipe o de quien baraja las cartas de la vida. Reparar una calumnia lleva más tiempo que propagarla. Vamos a ver en qué queda lo del ex tesorero. De momento su señora esposa también ha sido llamada a declarar. Dos que duermen en el mismo colchón se hacen de la misma opinión, sobre todo si el col c hón estaba lleno de dinero. Pero hay que buscar fuera. Dentro de España no se ve nada.