LETRA PEQUEÑA
Velos
De nuevo, la cuestión del velo islámico, la «hiyab» o la «burka», regresa a la actualidad. La respuesta oficial es blanda: se esgrimen libertades civiles para evitar un pronunciamiento rotundo. Y sin embargo, la cuestión es diáfana. En pocas palabras, la prenda que oculta el cabello o la efigie de la mujer expresa su sumisión al hombre, y en concreto del esposo que la posee en exclusiva y no permite que sus atractivos estén a la vista de los demás. Por lo tanto, tiene un significado intolerable para cualquiera que considere que la mujer y el hombre son iguales no sólo en derechos y libertades sino también en capacidad de desarrollar su libre albedrío en el seno de la pareja. Admitir el velo es tolerar un modelo de unión conyugal en que el varón domina y la mujer es sierva para el gozo masculino. No cabe tolerar esta regresión.