LETRA PEQUEÑA
Opacidad fiscal
En los países más adelantados, la conciencia fiscal no ha de reclamarse: es un sobreentendido. De hecho, el pícaro todavía goza entre nosotros de prestigio. Y sorprende, por ejemplo, que una subvención en especie, la que se concede para la compra de un coche nuevo en ciertas condiciones, haya de tributar en el IRPF. ¿Y por qué no habría de hacerlo? Es cierto que en la promesa de la ayuda ha habido un equívoco. O un engaño. Que lo lógico hubiera sido que, al anunciarse el plan 2000E, se hubiese explicado claramente en qué condiciones se concedía la ayuda. Pero lo criticable es la ocultación que ha hecho el Gobierno de los verdaderos términos de la subvención y no el hecho de que el sistema impositivo no distinga entre unas subvenciones y otras. En el matiz se oculta en este caso una diferencia de mentalidad.