Legión famélica
El baile del ahorcado cristina fanjul
Y llegaremos a los cinco millones. Más que nada porque el presidente ha asegurado que la crisis ha tocado fondo y comenzamos a remontar. Contaba Borges en El memorioso que a veces lo que decimos no se nos parece. Pues eso a Rodríguez Zapatero le pasa cada vez más, o no. El caso es que su discurso tiene últimamente poca verdad y mucha improvisación. Cinco millones de parados, de pobres, de vidas truncadas, de horizontes de cartón piedra.
Es lo que tienen los gobiernos rojelios, nunca fallan en su propósito de aumentar el abismo económico entre los ciudadanos. Es su manera de recuperar la parroquia, de tener a la gente estabulada en la cerca del miedo y el enfrentamiento decimonónico. Ingeniería social y reparto de la miseria común. Son los cimientos del socialismo. Mucha demagogia, mucha caridad con el menesteroso, mucha servidumbre, que al final es a lo que conduce la subvención, a la esclavitud consentida, Andalucía verbi gracia.
Y serán cinco millones de parados, muchos de ellos irrecuperables, que ven como sus «representantes» sindicales no encuentran motivo, tan preocupados como están por la política con mayúsculas, por pasar a la historia como paladines de la lucha contra el fascismo, cuando Franco está bajo tierra y su legado enterrado.
Pero, nada que hay que volver a las trincheras, aunque para eso España tenga que retroceder un siglo, hasta llegar a la arcadia feliz en la que volveremos a tener una población encadenada al campo y al analfabetismo acrítico. Necesitan que la legión vuelva a ser famélica. ¿Cómo si no podrían ponerse a la vanguardia para alimentarlos?