LETRA PEQUEÑA
El árbitro
El viejo bipartidismo británico se ha resquebrajado y un tercer actor, el viejo partido liberal-demócrata, será el árbitro de la situación, al menos momentáneamente. Porque no se puede descartar un retorno a las urnas en breve plazo si no se consigue una fórmula que asegure la estabilidad parlamentaria del futuro gobierno, más necesaria que nunca en medio de la crisis económica general. Esta situación da pie a una reflexión sobre los sistemas electorales: ¿qué es más democrático? ¿El gobierno de la mayoría o el que imponga, según su conveniencia, un partido bisagra de pequeña entidad? No hay respuestas simples a esta pregunta pero, en cualquier caso, conviene mirar con escepticismo a quienes se quejan aquí de que las minorías hayan de hacer un gran esfuerzo para acceder a las instituciones representativas.