Números humanos
Al trasluz | eduardo aguirre
Nuestra compañera María Jesús Muñiz recibió en días pasados el premio Fabián Estapé, que conceden la Asociación de la Prensa de León y el Colegio de Economistas, al mejor trabajo periodístico; el accésit fue para Jose Antonio Otero y hubo un reconocimiento para Roberto Escudero. Su discurso incluyó una declaración de convicciones profesionales. Aseguró que cada vez entiende menos de Economía, ella que tan bien informa sobre esta materia, pues con datos, sujeto, verbo y predicado logra hacérnosla inteligible a quienes de verdad no tenemos ni idea. En sus trabajos periodísticos, las cifras y lo humano dialogan. «Si los filósofos fueran asesores de inversiones, todos estaríamos sin blanca», escribió John Caputo. Aunque también es cierto que si los asesores de inversiones se dedicasen a la filosofía aún ni siquiera habríamos llegado al socrático «Sólo sé que no sé nada». Muñiz no es asesora de inversiones, tampoco filósofa, pero le dejaría las llaves de mi coche nuevo. Y si dijo que cada vez entiende menos de Economía se debe a que cada vez sabe más, pues la inteligencia tiende a la paradoja. Aprendemos a diario, de todo, pero a destiempo, y lo aprendido será siempre menos de lo que aún queda por aprender.
Según un amigo mío, el principio del declive intelectual comienza cuando dejas de creer en los reyes magos; no exageremos, pero es indudable que a partir de doce años algo empieza torcerse en nuestras entendederas y ya sólo se enderezará mucho tiempo después, cuando el amor te devuelve el conocimiento extraviado. En sus palabras de agradecimiento, proclamó la necesidad de ser buena persona, condición sin la que este oficio se queda en nada. Ella lo es. Ajena al periodismo caníbal y matón, construye día a día su catedral de números humanos. ¡Felicidades!