Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El corro | pedro vicente

La manipulación del lenguaje como instrumento para disfrazar o distorsionar interesadamente la realidad es algo tan antiguo como los medios de comunicación social. Un fenómeno que, con el desarrollo tecnológico y el paso de la galaxia Gutenberg a la era digital, se ha universalizado por completo. Los periodistas somos los primeros en asumir con pasmosa naturalidad todo tipo de extranjerismos o neologismos de nuevo cuño puestos en marcha desde terminales igual de difíciles de identificar como quienes manejan los hilos de los mercados financieros. Incurriendo en una mezcla de papanatismo y esnobismo a partes iguales, nos creemos más en la onda cuando sustituimos el vocabulario de toda la vida por artificiosos léxicos que en no pocas ocasiones bordean además la cursilería o el ridículo.

La crisis económica ha supuesto una nueva vuelta de tuerca en este fenómeno, cuya modalidad mas extendida consiste en el uso y abuso del eufemismo hasta extremos casi grotescos. El ultimo ejemplo de ello lo hemos tenido la pasada semana, al conocer que el Banco de Santander ha sido el mejor calificado en las «pruebas de estrés» a que ha sido sometida la banca europea. Uno creía que el «estrés» (anglicismo admitido por la Academia) era una afección de origen psicosomático, exclusiva por tanto del ser humano. Pero no: Resulta que los bancos y demás instituciones financiera s también son susceptibles de padecerlo. (De hecho, ahora que caigo, algunas Cajas de Castilla y León se lo han contagiado últimamente a los más altos responsables de la Junta).

Aunque el anterior, al igual que el «chequeo médico» de la Política Agraria Común, parece mas cursi que sibilino, el eufemismo casi nunca es ingenuo. Su objetivo suele ser el apuntado al principio, el camuflaje de la realidad acomodando la misma a intereses políticos o económicos. Recuérdese cuando Zapatero se empecinaba en negar la crisis, insistiendo una y otra vez que se trataba tan solo de una «desaceleración del crecimiento». Una «desaceleración» que un año y medio después no ha remitido, pese a aquellos «brotes verdes» (otra que tal) que han resultado ser puro espejismo.

En un momento en el que al ciudadano le aprietan el cinturón, las subvenciones públicas a las empresas o el socorro financiero del Estado a la Banca podían ser medidas no del todo bien entendidas por la opinión pública. Por eso rápidamente nos explicaron que eran «incentivos o estímulos públicos a la reactivación económica». Se salía «al rescate» de bancos y cajas, faltos de liquidez mayormente a causa de su «excesiva exposición al sector inmobiliario». Esto último entiendo yo que en castizo sería que han concedido mogollón de hipotecas sobre inmuebles sobrevalorados que con la crisis han caído a un valor muy inferior, lo que, unido al impago de parte de esos préstamos, ha ocasionado un agujero financiero de aquí te espero. Pueden ponerse muchísimos más ejemplos. Otro de ellos es el de presentar la subida de impuestos como «un esfuerzo solidario para una distribución mas equitativa de la renta», lo cual por cierto no se corresponde demasiado con el incremento del IVA que nos aguarda a todos por igual a partir del próximo 1 de julio.

tracking