Una exposición, un beato y... San Miguel de Escalada
Tribuna Artemio M. Martínez Tejera
historiador del arte. universidad autónoma de madrid
El pasado 2 de junio se publicó en este mismo periódico (en la sección de Cultura) una noticia que daba a conocer la existencia de un proyecto expositivo sobre el Reino de León y el Beato de San Miguel de Escalada: «Con motivo de la celebración de los 1.100 años del Reino de León, la Secc tiene previsto organizar la muestra In principio erat verbum: El Reino de León y el Beato de Escalada, que contará con importantes piezas y documentos del siglo X, en el Edificio de Botines».
Y en la página web de la SECC se indica que la exposición «pretende dar una visión plástica de las aportaciones del Reino de León a la historia de España, a través de la divulgación de la realidad política, religiosa y social desde el reinado de Alfonso III (866-910) hasta la entronización de Fernando I (1038). Se organiza en torno a dos grandes áreas temáticas: la vida profana (ocupará un lugar preeminente las referencias al Camino de Santiago) y la vida religioso-cultural».
Como Historiador (del Arte) felicito a la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales por la iniciativa, que esperemos sea una realidad dentro de los actos del XI Centenario del nacimiento del Reino de León (910), pues está prevista para el último trimestre de 2010. Una iniciativa en la que, al parecer (y por la información que poseo, que procede únicamente de este artículo de prensa y de la pág. web de la SECC) va a tener un gran peso el llamado «Beato de Escalada» (insisto, al menos es lo que parece desprenderse del título). Y, sinceramente, si realmente es así, no lo entiendo.
No comprendo cómo se puede defender todavía la hipótesis de que el Beato custodiado en Nueva York fue realizado en San Miguel de Escalada: carecemos de argumentos. Hoy en día todo el mundo sabe que no existe un «Beato de Escalada», y que el que generalmente se conoce como tal no es sino el «Beato de Magio», (circa 970-975), según los expertos en miniatura, en el monasterio de Tábara (provincia de Zamora). Que estuviera en un momento de su historia custodiado en San Miguel de Escalada no significa que fuera realizado allí, ni que el monasterio estuviera dotado de un scriptorium) o que fuera encargado por este monasterio leonés. En el siglo X conocemos aproximadamente unos seis monasterios dedicados a San Miguel en el reino astur-leonés, mientras que el topónimo «de Escalada» lo encontramos por vez primera en 1095. En el siglo X no hubo un «Beato» iluminado en o para San Miguel de Escalada (ya lo recordó John Williams en este mismo medio hace ya algún tiempo, el 2 de abril de 2008), ni siquiera existía entonces el topónimo «de Escalada». Y, claro, como no existe, pues nunca podrá viajar a exposición alguna. De hecho el «Beato de San Miguel» de la Pierpont Morgan Libray de Nueva York no aparece en ninguna de las muchas exposiciones que sobre «Beatos» se viene celebrando en España en los últimos tiempos, la última este mismo año en el Vaticano auspiciada por el gobierno de Cantabria con motivo de los muchos e importantes actos celebrados en torno al Xacobeo 2010.
Esta obra se realizó en un obrador o scriptorium y este tan solo era propio de los grandes centros monásticos; pero el monasterio de Escalada no fue uno de ellos. Desgraciadamente apenas sabemos nada, desde el punto de vista arqueológico, de la organización espacial de los «grandes» monasterios alto-medievales del Reino de León en el siglo X: San Pedro de Montes, San Pedro de Eslonza, San Benito de Sahagún, Santos Cosme y Damián de Abellar, etcétera. En realidad no conocemos nada, ni de los «grandes», ni de los «medianos», ni de los «pequeños». Seguimos sin conocer el «otro lado del espejo». Sabemos como era la espiritualidad de los monjes que habitaron el reino de León en los siglos IX-XI pero no los escenarios en los que la desarrollaron. Reducidos a ruinas, cuando no desaparecidos bajo construcciones modernas, todavía están esperando a que los «descubramos». Y otro tanto ocurre con el «Camino de Santiago»: ¿qué conocemos realmente del Itinerarium jacobeo en los siglos IX-XI?
Seguro que esta exposición, que nos ayudará a contestar ésta y otras muchas preguntas a partir del rigor histórico, situará la «palabra divina» en el vértice de la historia del Reino de León, tal y como se merece.