El tranvía y las alegrías de los políticos
Tribuna | Pedro Rabanillo martín
Antes de dar comienzo a este modesto e scrito, pidiendo aclaraciones sobre la contumaz disposición de dotar a la ciudad de León de un medio innecesario de transporte urbano, pido no lo entiendan como oposición sistemática, ni que ningún miembro del equipo de gobierno y del grupo de la oposición del Ayuntamiento se sienta aludido personalmente, a modo de ofensa o agravio. Nada de eso, pero sí apelo a la responsabilidad que en conjunto adquieran en tal acuerdo o resolución.
Parece ser que el anterior proyecto contenía una serie de inconvenientes que es raro, dado la perspectiva de los entendidos , pasarán ingenuamente desapercibidos, por tanto hubieron de renunciar por manifiesta inviabilidad; se manejaban varios kilómetros de trazado de vías, número de usuarios, cantidades que deberían aportar los consocios, reserva que el Ayuntamiento debería disponer a subvencionar el seguro déficit, y por supuesto el importe del trazado de obra con el que hubo de cargar el Ente municipal, por lo saneado de sus arcas dinerarias. Todo ello al sostenimiento de tan esperpéntico lujo. Los ediles del Partido Popular se habían mostrado coherentes, salvo alguna excepción, exigiendo la interrupción del proyecto alegando que el Ayuntamiento no estaba en condiciones de alardear de tan ostensible apariencia. La inmensa mayoría de leoneses/as acogimos el fracaso con alivio al no ahondar más en la caótica situación económica por la que está pasando el consistorio, que debido a estos enjuagues sigue abocado a una imposible solución.
Anotamos como alivio el fracaso del anterior proyecto: imagínense la sorpresa de este segundo intento, desbordándose el presupuesto hasta una cantidad inasumible a nuestra modesta imaginación -”solamente que los nuevos socios carguen con el cómputo total-”, esperando que para la mayoría de los ciudadanos/as la sorpresa los llene de estupor y angustia mientras dure el tesón a tal aberración. Desconfiamos de la urgencia con que se han plasmado los acuerdos con Feve y Fomento; que parece ser que se muestran muy comprensivos con la inaudita necesidad del servicio. No obstante, hablando de sorpresas, personalmente la hemos recibido mayúscula al informarnos por este Diario de León de que el 73% de leoneses/as aprueban el ensamblaje con la Línea Feve. No entiendo ni el modo ni la forma debido a mi ignorancia en este tipo de enlaces. Perdonen, pero me preocupa el posible deterioro de calles y plazas por donde haya de circular y, sobre todo, el inevitable sangrado que ocasione el implante de las vías.
Señores/as del consistorio, vamos a ser serios/as y sean capaces de demostrar la imperiosa necesidad de obsequiarnos con tan fantástico servicio. Disponemos de un envidiable parque de autobuses y afortunadamente se va a extender a todo el alfoz con la incorporación de vehículos nuevos y ecológicos, a fin de sanear el medio ambiente. Debemos saber cuáles son la ubicación del trazado, accesos y apeos, el precio del traslado, y por supuesto, el impacto económico, y la aportación de beneficios a las cajas municipales. Nos tratarán de impertinentes, pero como ciudadano leonés tengo derecho a informarme sobre un invento del que caben muchas suspicacias.
Según declaraciones del alcalde a los medios de comunicación, algunos alegatos nos han parecido bastante desorbitados: por ejemplo el número de usuarios contabilizados por años (más de 9.000.000), computados sobre las 365 jornadas, arrojan una media de más de 25.000 al día. Si las máximas esperanzas están puestas sobre la perspectiva de las idas y venidas a la ULE y así garantizar el éxito, «apaga y vamos que está todo el pescado vendido» (es una frase que se aplica en casos de parecida enjundia) ¿A cuánto asciende el número de pasajeros de los casi cuatro meses de vacaciones, más los fines de semana y las fiestas locales? No me negarán que la afluencia no será la misma. ¿A cuánto asciende la cantidad que el Ayuntamiento ha de desembolsar de los 150 millones, más la cantidad destinada a subvencionar el déficit que anualmente produzca tan rentable compromiso? Esperamos que todos esos capítulos contables estén calculados en términos reales y no confiado a utópicas conclusiones. Desgraciadamente las alegrías de la clase política están exentas de responder de los atropellos económicos («el dinero no es de nadie») que sistemáticamente vienen cometiendo
Tratándose de sorpresas, la mayor proviene de esa increíble subordinación de los/las ediles del PP a los planteamientos de los socialistas que tan duramente criticaron en el anterior proyecto. ¿Acaso tienen claro que este nuevo es tan ventajoso que no puede dudarse de su viabilidad? ¿Si les regalaran la instalación del Metro lo aceptarían aunque los gastos de funcionamiento superaran con mucho a los imposibles beneficios? Olvídense de esa máxima de que «a caballo regalado no se mire el diente», además de un estorbo también cuesta mantenerlo. Para unos y para otros: apuesten por la realidad y déjense de caprichos infundados. Nos esperan tiempos muy duros y cualquier error de cálculo puede acarrearnos un colapso económico irreversible. Esos 150 millones de euros, bien podrían destinarse a la controvertida autovía León-Valladolid. Esa sí es una apuesta firme, y con seguro de vida. No obstante celebraría sinceramente, si siguen adelante, que el resultado fuera exitoso; no me costaría sonrojo rectificar, que aunque no soy «sabio» pediría disculpas por el error; pero sigo pensando que puede más la fuerza de las suspicacias, que la endeblez de las utopías.