Casillas 0- Carbonero 1
Mar de fondo | carmen tapia
E so sí que es un tío!», gritaban los comentaristas de una radio deportiva tras el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero en plena retransmisión en directo de una entrevista en Tele 5 tras ganar la Selección el Mundial de Fútbol. Esta frase ya me dejó atornillada en mi sillón, en el que estaba aún ojiplática tras el beso de amor. Más bien parece ideado por Judas, pensé yo. Después oí a los compañeros de la periodista darle paso en directo llamándola «princesa». He leído y oído comentarios condescendientes y de apoyo vehemente al portero. Para algunos, Casillas se marcó un tanto con este gesto, pero su falta de control y cabeza, ese que tanto exigía a sus compañeros en el terreno de juego, convirtió a Sara Carbonero en una figura televisiva diferente a la de una periodista. Ella es muy guapa, mucho, pero dudo que esa característica la haya colocado en primera línea en los informativos deportivos. Además tiene que ser muy lista, buena profesional. Pese a que se la culpó de la derrota de España en el primer partido contra Suiza, Carbonero ha llevado con profesionalidad y entereza todos los comentarios. Nunca ha entrado al trapo. No se puede decir lo mismo de su cadena que, fiel a su tendencia, ha convertido en un espectáculo esta relación. Casillas es un héroe nacional y además es «¡grande Iker! por su beso. Pero ella no estaba delante de la cámara como su novia, sino como periodista, en pleno ejercicio de su profesión, tan respetable como la del de Móstoles. Pero eso al portero no le importó. ¿Qué hubiera pasado si Sara se hubiese lanzado al campo cuando Casillas paró el trallazo con el que el holandés Robbén pretendía marcarle un gol a España, en un gesto campechano, de amor? No estoy de acuerdo con Urbaneja, presidente del Colegio Nacional de Periodistas, cuando negó el derecho de Carbonero a trabajar en el terreno de juego por su relación amorosa, pero su pronóstico sí se ha cumplido cuando advirtió de que «es especialmente deplorable el tratamiento que las televisiones dan a la mujer».