Huelga general: sobran los motivos
Tribuna | Juan Miguel Alonso Vega
Secretario General del Sindicato de Enseñanza. Comisiones Obreras. León
El próximo 29 de septiembre los trabajadores están convocados a una huelga general por los sindicatos CC.OO. y UGT. Es más que previsible que otros sindicatos minoritarios y sectoriales se unan en los próximos días a esta convocatoria. La protesta está sostenida fundamentalmente por el rechazo a la reforma laboral que acaba de recibir el refrendo parlamentario, aunque en vigor ya desde el 16 de junio por la vía del decretazo. Sin embargo, habría que explicar a quien quiera oír que éste no es sino un eslabón más de una cadena de acoso y derribo a los derechos de los trabajadores a los que se pretenden convertir en paganos de una crisis económica de la que lejos de ser culpables son realmente las víctimas. Ante la crisis económica, el Gobierno del PSOE primero negó, después edulcoró en juegos semánticos el alcance de la misma y , finalmente, acuciado por la obstinada realidad, terminó por entregarse con armas y bagajes a la coacción y a las imposiciones de los poderes financieros (Ecofin, FMI, Banco Mundial).
Para los desmemoriados y para los manipulados convendrá hacer un breve recordatorio. Hace ahora 18 meses , en plena explosión de la crisis económica, todos los actores políticos, sociales y económicos del planeta aceptaban que la crisis estaba provocada por la desregulación de unas instituciones financieras que, llevadas por el frenesí especulativo y la avaricia, habían infectado todo el mercado financiero y, por ende, todo el sistema económico. Hablando en plata, a los bancos se les fue la mano, sus balances se revelaron enormes mentiras asentadas en la ingeniería financiera y la generosidad de las gratificaciones obscenas de sus directivos. Las trompetas del Apocalipsis sonaron a rebato para rescatar estas instituciones imprescindibles y privadas con dinero público, y así se hizo . Voces tan poco sospechosas de radicalismo izquierdista como la de Gerardo Díaz Ferrán llegaron a pedir un paréntesis en la economía de mercado . Como lo oyen , tal cual.
Poco duró la contrición, porque apenas un año después la amnesia más profunda se ha instalado en nuestras élites políticas, económicas y mediáticas. Nada de regular la actividad financiera, más allá de una timidísima reforma hecha por el presidente Obama hace unos meses .Lo que procede, prescribieron los gurús económicos que no fueron capaces de ver ni la sombra de la crisis, es aplicar un recorte del gasto tal que permita aliviar el déficit público y favorecer la salida de la crisis. En román paladino, hay que recortar los derechos de los trabajadores (su salario también lo es) y adelgazar eso que conocemos como el Estado de Bienestar hasta hacerlo prácticamente invisible. Señores, estamos de regreso a la selva. Sálvese quien pueda.
Ahora, en medio de un páramo social de 4,6 millones de parados, con un recorte ilegal de entre un 5 y 8 por ciento en el salario de los empleados públicos , la congelación de las pensiones y un gasto público que cae a niveles de hace una década, el gobierno del PSOE lleva adelante una reforma laboral que deja a la legislación laboral en niveles de desprotección del trabajador más altos que en el tardofranquismo. Como suena, la Reforma Laboral supone un salto hacia atrás de 40 años. Por esto también pasará a la historia el presidente Zapatero y su corifeo de progres de salón. Sólo apuntaré tres de entre las muchas ruinas que el RD trae para los trabajadores de este país: Se consagra la potestad del empresario para despedir al trabajador sin tener que argumentar siquiera causa objetiva alguna en lo que supone la muerte de la tutela judicial efectiva , se legitima la capacidad del empresario para imponer sus propias condiciones laborales ( jornada y salario también) en cada caso a través de eso que eufemísticamente se llama el descuelgue de los convenios colectivos y se introducen nuevas figuras de contratos que consagran el empleo precario y la semiesclavitud del trabajador con indemnizaciones por despido que pasan de 45 a 25 y 20 días, de los cuales (ojo, hay que cuidar al patrono) ocho serán abonados por el Fogasa ( Fondo de Garantía Salarial); o sea, por todos nosotros. Por seguir con el servicio de traducción simultánea, a esto se le denomina «flexibilidad del mercado de trabajo».
Los apóstoles de la reforma aseguran que permitirá crear más y mejor empleo. Esto último es un insulto a la inteligencia más elemental. Respecto a lo primero, me remito a las cifras de Paro del mes de agosto: 65.000 parados más con la reforma ya en vigor Los neoliberales que alimentan la acción política del Gobierno argumentan que el recorte era necesario y, sin duda, tienen razón, pero olvidan en la ecuación económica tocar el capítulo de ingresos. La organizaciones sindicales hemos mostrado al gobierno la necesidad de cambios en este plano, extendiendo la demanda de sacrificio a los que más tienen: reforma del IRPF, reposición del Impuesto sobre el Patrimonio, cambio en la legislación tributaria de las Sicav (un artefacto societario que permite a las grandes fortunas tributar al 1%, repito, al 1%), Lucha contra el Fraude fiscal que detrae de nuestros bolsillos la cantidad de 70.000 millones de euros anuales. Pero, en la prueba del ocho de por donde caminan nuestros gobernantes, sólo hemos escuchado vagas promesas, esperanzas de futuro, quizás, tal vez, nada. Si llama usted ahora al teléfono de la izquierda social preguntando por Zapatero, recibirá la misma respuesta que en día nefasto dio Sabino: ni está ni se le espera.
Ante este panorama desolador, los sindicatos (que, por cierto, son los representantes de los trabajadores hasta que no cambiemos la Constitución) han hecho lo que tenían que hacer: convocar una Huelga general como colofón de una serie de movilizaciones llevadas a cabo desde hace casi un año que permita detener este desatino .Y lo vamos a conseguir. Esta huelga general va a ser un éxito, como todas las convocadas en este país durante la democracia y que han permitido muchas de las conquistas sociales y laborales que hasta hoy tenemos.
Es cierto que el desánimo ha calado en los sectores más débiles de nuestra sociedad y que la manipulación informativa se ha extendido a prácticamente todos los medios de comunicación: inevitabilidad de las reformas, descrédito de los empleados públicos que son unos privilegiados, campaña de desprestigio sistemático de los sindicatos y de los sindicalistas que son presentados como unos vagos financiados por el gobierno al que paradójicamente convocan una huelga general, etc., pero no es menos cierto que los trabajadores hace tiempo que aprendieron a leer y que, por encima del miedo y la coacción, van a dar una respuesta contundente a este atropello sin precedentes. Y lo van a hacer porque hay mucho en juego, nos jugamos mucho todos: los trabajadores en paro ( un millón y medio ya no perciben ninguna prestación), los que trabajan en la empresa privada y los empleados públicos , los estudiantes que ven su futuro laboral de un negro zahíno y los pensionistas que son el paradigma del maltrato social. Por eso y porque detrás de esta reforma vendrán otras ( ya se anuncia la del sistema de pensiones y el copago sanitario) vamos a parar el país el 29 de septiembre. Nos jugamos, ni más ni menos, que la dignidad y el futuro.