El candidato Folgueral
Crónica berciana | MANUEL FÉLIX
El conflicto minero está haciendo sombra a la política en el Bierzo. Pero, como la vida misma, todo sigue su evolución: Los mineros en busca de su futuro y los políticos, también. Ya tenemos candidato oficial del PSOE en Ponferrada. Samuel Folgueral lo es gracias a 121 votos de la militancia de carné (para Ponferrada, ¿muy pocos, no?), y a los lógicos movimientos en la trastienda de los que mueven los hilos.
Folgueral es el perfecto desconocido político. Le precede una buena reputación como profesional de la arquitectura, tiene prestigio por su valía intelectual; y por lo que me he informado, es de esos que la mayoría califican como «una buena persona». Hablan bien de él hasta profesionales del PP.
Pero, otra cosa bien diferente es la política pura y dura. En política, visto lo visto, hay que tener las espaldas muy anchas para que el chubasquero no deje que el agua cale el alma cuando caen chuzos de punta. Y en el ruedo político, llueve o hay temporal todos los días. Puede que me equivoque y no soy de los que pierde el tiempo mirando bolas de cristal, pero el candidato Folgueral tiene que espabilar de lo lindo. Se puede llegar a esta selva con espíritu melifluo, pero fijo que te comen. El «buenismo» que tantos beneficios le ha dado a Zapatero, aquí es otra historia. Aquí la batalla se faja cuerpo a cuerpo, sin ruedas de prensa en las que no se pueda preguntar, ni asesores de esos que cobran un pastizal por decir a veces imbecilidades al líder que flota en la nube. No llega al extremo del «o comes o te comen», pero no le andará muy lejos.
Vi expresarse al que aspira a ser alcalde socialista de Ponferrada delante de los micrófonos y me dio la impresión de que le falta todo por aprender. Sabrá mucho de arquitectura, pero la casa de la política se construye con otros materiales. Seguro que Folgueral se los imagina y ahí estará la clave de su éxito. De no ser así, recibirá más tortas que las que ya cuenta en su haber su predecesor, uno que tiene apellido de alto edificio y el mismo que ahora calla porque, por lo visto, le garantizan que irá en buen puesto de la lista para Valladolid.
Si Folgueral está verde en política, tendrá que aplicarse, porque en frente tiene a dos linces con vista aguda: Riesco e Ismael Álvarez. ¡Tela! Ismael lleva callado desde que anunció su vuelta al ruedo político. Callado, pero no quieto. Vamos, que sí habla. Y Riesco, pues eso: Sigue a su ritmo a la espera de que el trabajo de estos años tenga su reflejo en votos. Ha demostrado moverse bien en política, tuvo un buen maestro. No hay más que ver cómo ha gestionado las dos dimisiones recientes y a la oposición aporreando la puerta como Pedro Picapiedra.