la opinión del lector (1)
¿La política está reñida con la cultura?
Sin ir más allá del pasado siglo XX hasta los primeros años del siglo XXI, podemos observar cómo, sin necesidad de recurrir al hemerotecas, (al menos los que peinamos canas), han ocurrido graves desbarajustes en casi todas las ciudades. Yo me voy a ceñir a León, mi lugar de nacencia y vivencia, porque, aunque como dijo Cervantes, «la poesía es la gracia que no quiso darme el cielo», me duele el alma, me invade la angustia y el cuerpo de contemplar cómo mi pueblo, que podía estar a la misma altura o por encima de otros que llevan la fama, hayamos sido, nosotros los que hemos cardado la lana, sin que nos sirva de nada. Se han derribado edificios magníficos, para sustituirlos por modernos mamotretos, como el Instituto General Técnico, el hospicio del obispo Cuadrillero, el edificio de Zaraúza, la casa torreada de Guzmán y muchos otros.
Últimamente tratan de salvar algunos, pero lo hacen tan tarde que ya no se parecen en nada a los anteriores, como es el caso del chalet del Padre Isla, que ahora alberga la Cámara de Comercio, el que está enfrente de él (donde antes estaba el Espejo Azul y la Moneda de Oro). Los edificios neo mozárabes de la calle San Agustín, todavía podían restaurarse si se hace pronto, pues sería una pena que tuvieran que acabar con ellos la piqueta. Todos los gobernantes que han pasado por el consistorio, han querido dejar algo personal suyo, removiendo solares y casas, derribando aquí o allá y construyendo lo que fuera en su lugar. Ahora con la crisis ha cambiado todo. Se ven docenas de edificios a medio construir y abandonados, solares, plazas, etcétera. Donde se han paralizado las catas que se iban a hacer y están así durante meses y a veces años. Está bien que se estudien los restos romanos o medievales que se encuentran en nuestro suelo urbano, pero tenía que hacerse de forma inmediata, cuando se descubrieran, emprender acciones sin acabar el proyecto.
La fuente de San Marcelo que siga sin el jarrón... Llenan más espacio los espantosos macetones rojos que escoltan nuestros monumentos más notorios, pero como le han gustado al alcalde, pues los ciudadanos de a pie, a callar y aguantar les agraden o no. Pero a todos los políticos les interesa dejar huella de su paso por el gobierno de la ciudad, no importa que la huella sea nefasta si les ha servido para aparecer con frecuencia en «la foto».
¡Alza el rabo León!