Diario de León
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En el filo | julia navarro

Ni Fouche logró llegar a tanto. Alfredo Pérez Rubalcaba se ha convertido por obra y gracia de José Luis Rodríguez Zapatero en vicepresidente del Gobierno, ministro del Interior y Portavoz del Gobierno. Y estos cargos conllevan que tiene mando en plaza en los servicios de información del Estado. Si me apuran, Rubalcaba va a tener casi el mismo poder que el presidente Zapatero, o casi más, porque lógicamente un presidente del Gobierno no está en el detalle del día a día.

¿Le está señalando Zapatero como su posible sucesor? Es una pregunta que le han hecho al propio presidente, pero éste esquivó la respuesta, pero no sé, yo creo que lo que piensa Zapatero sólo lo sabe Zapatero, y al día de hoy, tengo para mí que Zapatero no comparte lo que va a ser su futuro con nadie más allá de su ámbito familiar. El caso es que el presidente Zapatero ha hecho una remodelación del Gobierno optando por un Consejo de Ministros con políticos con más peso específico. En realidad son los tres «nuevos» los que le dan ese aspecto de solidez y seriedad al Gobierno. Ramón Jáuregui es un veterano del PSOE y un hombre que cuenta con el respeto no sólo de sus compañeros de partido sino de sus adversarios políticos. Rosa Aguilar tiene ya muchos trienios en la política. Valeriano Gómez un hombre de diálogo, un negociador nato, que se conoce al dedillo los difíciles entresijos del mundo del trabajo.

Zapatero ha querido premiar la fidelidad de Leire Pajín nombrándola ministra de Sanidad, pero aumentando las competencias con Asuntos Sociales e Igualdad. Trinidad Jiménez es punto y aparte. El presidente tiene una deu da impagable con esta mujer que le viene siendo leal hasta el límite de jugarse su propia carrera política, como recientemente cuando tuvo que competir con Tomás Gómez en Madrid. En realidad Trinidad Jiménez llega al puesto donde debería de haber estado desde el principio: Asuntos Exteriores. José Blanco también se queda en el Gobierno, y es de suponer que satisfecho del nombramiento del hasta el hace poco tiempo su «alter ego» Alfredo Pérez Rubalcaba. También es un acierto la continuidad de la ministra de Defensa Carmen Chacón que está llevando con mano firme en guante de seda el Ministerio de Defensa. Ha hecho bien Zapatero en suprimir los ministerios de Igualdad y de Vivienda. Este último, ya fuera por el poco fuste de la ministra Corredor, o porque apenas tiene competencias, el caso es que era un ministerio inexistente. En cuanto a Igualdad, realmente era innecesario, no porque nuestra sociedad haya adquirido la plena igualdad en la vida real, sino porque las políticas de igualdad deben de ser transversales, y porque Bibiana Aido no tenía la consistencia política para estar en un gobierno.

Pero volviendo al verdadero protagonista Fouche-Rubalcaba, éste tiene el talento de hacerse imprescindible para los presidentes. Ahora amasa tanto poder que tendrá que andar con pies de plomo no sea que su destino político se trunque por exceso de confianza. Ahora es cuestión de tiempo saber si ha acertado. Veremos lo que da de si el Gobierno Rubalcaba.

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