Presupuestos
Irreverencias | c. chamorro
Hay personas que dedican buena parte de su vida a trabajar en temas científicos. Los resultados de las investigaciones acaban siendo publicados en revistas y foros internacionales, porque pueden tener una proyección que afecta a seres vivos con independencia de su pueblo o de qué lengua hablen. Para algunas de estas personas los localismos se entienden y se respetan, también forman parte de su vida y se comparten hasta el punto en que constituyan un «egoísmo razonable». Incluso algunas de ellas emplean parte de su tiempo en contribuir a la riqueza de ese lugar y a ensalzar sus cualidades e incluso rebuscar en su historia. No obstante, creo que para ese tipo de personas ser militantes activos y reivindicadores contumaces «de lo suyo» no resulta muy atractivo, supone enfocar el microscopio en un área muy pequeña, se pierde perspectiva y la oportunidad de un avance más global, y a veces se hace con intereses espurios. Bueno, no resultaba atractivo, porque gobiernos de unos y de otros, prisioneros de sus propias ambiciones disfrazadas de gobernabilidad por y para el pueblo, «nunca por mantenerse en el poder», han pactado y pactan con nacionalismos minoritarios que modifican a su antojo y beneficio la ley más importante de cada año: la de los Presupuestos.
Coalición Canaria con dos diputados ha conseguido doblar el hierro de la voluntad de la austeridad consiguiendo, dicen, cerca de 300 millones. Y entonces los de aquí nos acordamos de lo que se podría hacer con esos millones si, por poner un ejemplo, un Partido Nacionalista Leonés o Coalición Leonesa tuviera esa llave. Algún militante del partido de los gobernantes está encantado de que se hayan presupuestado 8 millones para el Palacio de Congresos. ¿Se imaginan 300? A todo esto un día estudiaremos «si queda ya alguna capital» en España que no tenga aeropuerto y palacio de congresos (hasta Zamora, con perdón). No vamos a dar abasto con tanto congreso y tanto viaje en avión, claro que además no hemos caído en la cuenta -¡qué despiste!- de que el AVE nos pondrá en el foro en un bostezo, en el centro o en Barajas. Aunque a lo mejor vamos a competir también con esos de la T4. Lo dicho, uno, que no era muy proclive a los ismos, se va reconvirtiendo, porque eso sí que sería una lotería presupuestaria. Con un paisanín en las Cortes, la pera. En fin, alguien tendrá que empezar a criticar, ya no digamos a tomar medidas, una Constitución, que 32 años después sigue permitiendo un sistema electoral «tan justo, solidario, equitativo y razonable», como el que tenemos. Por cierto, ¿qué gobierno tira la primera piedra?