Diario de León
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Julio del Campo, pasión por León

El 12 de octubre de 1935 —hace 75 años— Julio del Campo esculpió y donó a León una placa de piedra situada en la fachada de la casa n.º 38, al final de la calle de Colón. En ella, en el interior de una hornacina, se puede ver el busto del Descubridor, acompañado de este texto: «12 de octubre 1492». En la parte inferior. «Calle de Colón». Y, a continuación: «Por Castilla y León - Nuevo Mundo Hallö Colón». (Palentino de nacimiento, aprovechó cualquier oportunidad para demostrar su profundo amor a nuestra ciudad). Otras tres placas, al menos, siguen recordando, en nuestras calles, su arte y su generosidad. En la calle Juan Madrazo, al comienzo, desde Ramiro Valbuena, reproduce igualmente el perfil del genial arquitecto. Y se lee: «Calle Juan Madrazo, restaurador de la Catedral de 1869 a 1879». A continuación, con letra caligráfica, apenas legible: «Su admirador Julio del Campo. 1932» Y su rúbrica. Anteriormente, ya le había citado muy elogiosamente en la fachada del edificio escolar que construyó y donó a la ciudad, en la C/ Julio del Campo, 9. en el año 1917. En el estandarte n.º 2, de la izquierda: bajo el epígrafe «Nombres de grandes artistas y arquitectos que han restaurado nuestros monumentos» aparece nuevamente el busto del arquitecto, con este texto: «Juan Madrazo, autor de los grandes andamios premiados en la exposición de París con la más alta recompensa y gracias a él se sostiene nuestra Catedral». El empleo del posesivo en «nuestros monumentos» y «nuestra catedral» en alguien que no es leonés creo que es revelador. Los propios leoneses, al hablar o escribir de lo nuestro, no solemos expresarnos de ese modo. En la Avenida de Palencia (a continuación del puente de la estación), esculpió los escudos de Palencia y de León, enlazados con filacterias, y el nombre de la calle: «Avenida de Palencia». Finalmente, en la placa de la calle que lleva su nombre, al comienzo de la misma, desde Padre Isla se lee: «Calle Julio del Campo». Y, con singular maestría, en distintos relieves, reproduce diferentes herramientas de albañilería y de escultura. Pero es en la fachada del centro educativo donde verdaderamente realizó un enorme esfuerzo, poniendo de manifiesto su laboriosidad, su buen hacer, su amor a León y su pasión por la enseñanza, para dejar a la posteridad (¿de forma indeleble?) lo que las autoridades responsables no han sabido valorar ni el pueblo de León en su inmensa mayoría, ha tenido acceso a conocer y disfrutar debidamente, oculta a la vista con el vergonzoso velo de suciedad que la cubre.

Teniendo presentes los diversos aspectos y circunstancias que se dan en ese obra, me atrevo a asegurar que Julio del Campo supo aprovechar los casi doscientos metros cuadrados de la fachada para crear en ella, con maza y buril y mucho amor por esta tierra el graffiti mas bello del mundo.

Julio Ruiz Miranda. León

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