Apellidos: otra polémica absurda
La capacidad de este Gobierno para generar polémica s es realmente encomiable. La penúltima es la polvareda organizada por la intención de cambiar la actual prevalencia masculina en el orden de los apellidos. Ante el revuelo armado, el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba se esforzó ayer en quitar hierro a la polémica y reconoció que podían encontrarse «fórmulas más sensatas» para llevar a cabo esta reforma del Registro Civil. Rubalcaba mantiene que «tanto el apellido del padre como el de la madre son idénticos en importancia» lo que, a estas alturas, asume con naturalidad la gran mayoría de la sociedad. El principal punto de fricción parece estar en el caso de la elección alfabética del apellido si no existe un acuerdo expreso de los progenitores pero este caso representa, como reconocía el propio Rubalcaba, un porcentaje pequeñísimo de los supuestos. La sociedad española ha demostrado mayoritariamente que está en sintonía con las medidas encaminadas a la eliminación legal de las discriminaciones de género y el derecho de familia es respetuoso con la igualdad. Parece pues exigible avanzar con cautela y buscando el máximo consenso en estos casos. Y, sobre todo, no generar polémicas artificiales que cabe interpretar, en estos tiempos, como deliberadas cortinas de humo.