Diario de León
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antonio pérez henares
León

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F ue famosa y aún la sigo viendo la estatua del mono que se hacía el ciego, el sordo y el mudo. Es la que debiera presidir el despacho de Rodríguez Zapatero en la Monc loa. Sin duda es la mejor representación de la actitud de este Gobierno. Les vale para escenificar lo que ha sido su reacción ante la crisis económica y ahora adquiere su peor dimensión con la postura ante las atrocidades que el sátrapa marroquí esta cometiendo en el Sáhara.uena parte del mundo adopta la misma posición. Mohamed VI tiene bula para violar cuanto Derecho Humano quiera, porque es el «amigo» de Occidente, el presunto gendarme contra la expansión del terrorismo islámico y el amo que tiene la llave del calabozo de donde se sueltan las pateras. Pero en el caso de España, por nuestro vínculo reciente, por nuestra responsabilidad histórica y de hoy mismo pues el territorio, esto si que con total sarcasmo depende «de iure», de derecho, de nosotros, esa sordera, esa ceguera y es mudez adquieren ribetes de auténtica dejación, de auténtica vergüenza de autentica, también esa es la palabra, indignidad y cobardía.

Son las relaciones con Marruecos el crisol de la inaudita manera de entender la política exterior por parte de Rodríguez Zapatero. De considerar, por lo visto, que arrodillarse ante las pretensiones es una forma de dialogo, cuando tan sólo es sumisión y sólo puede tener como consecuencia el ninguneo y la humillación para el futuro.

Hay que recordar que fue Zapatero y su trouppe de los tiempos opositores, entre la que estaba la ahora ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, quienes acudieron a rendir pleitesía a Mohamed VI cuando nuestro país se las tenía tiesas con él. Había ordenado invadir Perejil y España lo puso en su sitio y a sus soldados y sin disparar un tiro desarmados y de nuevo en su territorio. Poco después y en plena tensión, ZP partió a hacerse fotos con el Sultán en una acto de deslealtad que hoy adquiere un todavía mayor y más nauseabundo relieve.

Tras aquel acto de indignidad, porque fue una indignidad, genuflexión, ¿que podía esperarse? Pues lo sucedido. Es una vergüenza teñida por la sangre lo esta sucediendo en las arenas del Sáhara.

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