Feve, un viaje al futuro
«El tranvía de León tiene una base muy sólida para echar a andar y eso será posible con la ayuda de todos. Todos tenemos que estar ahí y además vamos a admitir la participación de terceros muy interesados en el proyecto que ya están llamando a las puertas de Feve para definir su aportación». Más allá de la declaración de voluntades que el presidente de la compañía, Ángel Villalba, hace en la primera frase de este estracto de la amplia entrevista que hoy abre este periódico, hay en la segunda una información que no pasará inadvertida para el inversor. La entrada de capital privado en el desarrollo de las infraestructuras está permitiendo afrontar algunas de ellas, e incluso agilizar los plazos de su ejecución. Es una buena solución en el caso que nos ocupa, sobre todo teniendo en cuenta que el proyecto, en su primera parte, es decir, el acceso a la ciudad y los ramales al complejo sanitario y el área universitaria, está ya muy definido desde los aspectos técnico y financiero. Será la posterior extensión urbana, es decir, la prolongación desde la estación de Matallana hasta la plaza de Santo Domingo y el trazado entre el Área 17 y Puente Castro, la que abra las puertas a una inversión que ni el Estado ni la compañía podrán afrontar solos. Y ello, lógicamente, a cambio de una participación en la explotación de las líneas.
Pero eso es a más largo plazo, en el que también está la idea de recuperar la línea de Feve para el transporte de mercancías, su objetivo original. Los nostálgicos recordarán que en los años cincuenta el vía estrecha llegó a transportar hasta un millón de toneladas de carbón al año hasta Bilbao. No volverá a ocurrir, pero a los polos industriales próximos a su trayecto se les abre así un nuevo horizonte. Más cerca en el tiempo está el mantenimiento del servicio ordinario para 300.000 viajeros al año. Y, por supuesto, la integración urbana y el desarrollo, a dos años vista, de estas primeras líneas del tranvía. Ángel Villalba, que al asumir el cargo recibió ese encargo, tiene mucho que ver en ello. Quizá por eso hay que asentir cuando afirma que «en política he sido muy mal candidato a cualquier cosa. Cuestión distinta es que sea un mediano o buen gestor».