IRREVERENCIAS
Pobres
Escribió Miguel Cordero del Campillo que sólo (perdón por esta tilde diacrítica ya «alegal») los países pobres despilfarran. Verdad irrefutable que, si pudiera ser, lo sería más cada día que pasa. España es un país pobre, ju erguista y vividor, pero pobre. No pobre de solemnidad o tercermundista; sino comparado con quienes nos gusta compararnos. León es una ciudad pobre, tampoco de solemnidad sino con el mismo criterio que el empleado para España. Pero lo que es de aplicación a los países, o a las ciudades, me refiero al despilfarro, no lo suele ser a las familias.
Imagínese usted a una familia cuyos ingresos no son suficientes para llegar a final de mes, por lo que necesita endeudarse cada vez más, lo que proporciona un futuro incierto y angustioso. En esta familia con tres hijos juegan al fútbol el mayor y el pequeño. A pesar de no tener dinero, los padres se endeudan más y le pagan al chico mayor viajes para jugar, ropa deportiva y un sueldo, increíble pero cierto. Los padres saben que el hijo mayor no va a llegar a nada, algo que daría igual, porque si llegara no les iba a devolver el dinero y seguirían en la ruina, pero siguen gastando el dinero que no tienen con él.
El chaval pequeño reclama que él no quiere viajar ni tener un sueldo, que sólo quiere hacer deporte, que es sano y esas cosas. Pero para él conseguir algún euro para botas es bastante complicado. Y además, se enfada mucho cuando la familia, en un acto más irracional, utiliza dinero de su deuda para pagar a un amigo del hijo mayor, que viene de visita a su ciudad, un sueldo, unas botas y un balón. A pesar de su corta edad se asusta mucho un día cuando los señores de hacienda les amenazan con el embargo y ya no les dejan ni gastar más dinero en balones, aunque luego ve al mayor y a su amigo contentos porque en el club lo arreglaron y ya pueden seguir gastando el dinero que no tienen; y aunque hay quien dice que las familias no pueden hacer esas locuras y que lo mejor sería preocuparse por otras cosas, otros fines más propios de una familia, da igual, porque se lo pasan muy bien y todo el mundo está muy contento. Y... un momento, esto no me cuadra: ¿no quedamos en que esto no pasaba con las familias? Pues, será una ciudad.