Indignación social contra los controladores
Si todo es susceptible de empeorarse, ayer se demostró empíricamente. Por si no tenía bastante el Gobierno con sacar adelante un nuevo y polémico plan de reformas económicas para intentar reconducir la más que delicada situación económica y calmar a los mercados, los controladores aéreos le lanzaron un órdago mayúsculo al abandonar inopinadamente sus puestos e interrumpir el tráfico aéreo en el puente de la Constitución. Las bajas masivas y concertadas de los controladores condujeron a un caos monumental en los principales aeropuertos interrumpiéndose o alterándose gravemente, el tráfico aéreo en todo el país. En León se vieron afectados un total de 180 pasajeros de cuatro vuelos, o lo que es lo mismo, todos los programados para la tarde-noche de ayer.
Los controladores abandonaron sus puestos tras la aprobación de un real decreto que fija un máximo de 1.670 horas de tránsito aéreo anuales así como un nuevo modelo de gestión aeroportuaria. Independientemente de los argumentos que les asistan, su intolerable actitud, que frustró los planes de cientos de miles de personas, los descalifica y les hace merecer el máximo repudio. El Gobierno puede sentirse apoyado socialmente para tomar medidas y acabar de una vez con la impunidad de unos chantajistas.