Normalidad en el primer día sin humos
Y llegó el día. Los bares, cafeterías, restaurantes... han estrenado el Año Nuevo sin humos, pero con fumadores, aunque éstos respetuosamente se han salido a la calle, bien con el vino en la mano o justo después de tomarlo para furmarse el pitillo de rigor. Se ha hablado y escrito mucho sobre la nueva Ley de Espacios Públicos Libres de Humo y sobre los problemas que se podían generar el primer día que tuviera que comenzar a aplicarse. Finalmente, la ley se ha puesto en vigor y nada de lo anunciado ha pasado. La normalidad ha sido la tónica general en la primera jornada en la que estaba prohibido fumar en todos los recintos cerrados públicos y en el entorno de colegios, parques infantiles y centros hospitalarios. Una normalidad que, eso sí, no ha estado exenta de las críticas de aquellos que siguen pensando que tienen derecho a fumar donde les plazca y que nunca es bueno prohibir, pero también de quienes aplauden la medida por lo que de mejora para las condiciones de salubridad va a suponer, aunque son mayoría los que piensan que esta polémica finalizará en unos días, cuando la normalidad que se ha visto en este primer día se convierta en rutina.
Ahora es el momento de esperar a ver si los mensajes, algunos de ellos poco menos que apocalípticos, que se han lanzado desde la hostelería eran ciertos o no buscaban más que tratar de mantener una situación que no se ve ya en prácticamente ningún país del mundo, donde es normal no poder fumar en espacios públicos cerrados. En ese tiempo se verá si se producen esas pérdidas y si los clientes consumen menos por no poder fumar. Dicho esto, no es menos cierto que la reforma que se vieron obligada a realizar determinados locales públicos para adaptar ciertos espacios para los fumadores son ahora innecesarias y les obliga bien a readaptarlas o volver a cambiarlas y, es verdad, que los tiempos no invitan a invertir en nuevas reformas.
En cualquier caso, bienvenida sea una ley que ya es norma en Europa y que ha sido aplaudida por los principales organizaciones sanitarias, sin ir más lejos.