LA 5ª ESQUINA
Sacar las castañas del fuego
A Tomatito le gusta vivir en el Paseo de los Castaños de Aguadulce. Uno de sus primeros discos lleva por título el nombre de su calle. Es un trabajo que nace de la fusión y el mestizaje, fiel a «una herencia racial pero con gran capacidad para traspasar barreras ideológicas», según reza la publicidad del disco.
Entre Tomatito y el alcalde de Balboa, hay pocas diferencias aunque no lo parezca. A ambos les unen castaños y raza. Monteserín gobierna uno de esos ayuntamientos rurales del Bierzo que pierde población cada año. Junto a Barjas, Berlanga, Borrenes, Candín, Oencia, Peranzanes, Sobrado y Trabadelo cuentan con menos de 500 habitantes, según los últimos datos del I.N.E. Los alcaldes de estos pueblos luchan por aplazar su agonía, con rocín muy flaco y sin los americanos de Berlanga. El carril vaca, la palloza peregrina o la última iniciativa de adoptar castaños, son una muestra de esa batalla frente al olvido. Una resistencia como la de aquel anciano de una aldea próxima que, en su lecho de muerte y al oír al cura pronunciar la extremaunción -con aquella frase de: «Sal de este cuerpo alma cristiana y ven a unirte al Padre que te creo, al Hijo que te redimió y al Espíritu Santo que te santificó»-, el hombre abrió los ojos y dijo: «Alma, non fagas caso a contos e deixate estar».
A falta de bebés, esta excelente iniciativa de apadrinar castaños ha sido suscrita en Balboa al menos por 50 adoptantes (casi todos de fuera del Bierzo), cuya misión será cuidarlos, limpiar los sotos y recoger las castañas, no en vano «la tierra es para el que la trabaja», que decían Alfonso IX y su alter ego Emiliano Zapata, otro gran parlamentarista. Para 2011 el objetivo será adoptar 200 castaños. Y en los próximos cinco años llegar al millar. El perfil de adoptante es variado, aunque abundan los jóvenes y residentes en grandes urbes. Lo que persigue Monteserín son colonos a tiempo parcial, nuevos peregrinos de la naturaleza que dejen sus divisas para sostén de memorias y futuros.
A Sócrates le preocupaba la elección de los dirigentes. Consideraba fundamental la presencia de hombres competentes. Platón decía que los políticos tienen que ser filósofos, o sea, amantes de la sabiduría. Y también que debían despreciar los bienes de este mundo-¦ La filosofía de la hamburguesa no es incompatible, a tiempo parcial, con un gin-tonic hecho con carámbanos de los cuelgan por las pallozas de Balboa en invierno. Bajo esos últimos «teitos», Monteserín convoca todas las semanas «los jueves al sol», un reducido filandón del que salen las últimas ideas para sobrevivir-¦ Había que hacer algo.