El 2011 trae más trabajo a los juzgados
Por si no tenían bastante atasco, los juzgados han comenzado el año con el trabajo añadido al que les obliga la reforma del Código Penal que entró en vigor el pasado 23 de diciembre. Es bien sabido que cualquier modificación de esta norma supone que, si la reforma beneficia al reo, es obligado revisar la correspondiente sentencia. En los tres juzgados de lo Penal de la provincia, los dos de León y el de Ponferrada, y en la Audiencia ya han hecho cuentas y les salen alrededor de 2.000 sentencias a revisar.
Al margen de este sobreesfuerzo, que una vez más no viene acompañado de iniciativas paralelas de refuerzo en los juzgados, lo cierto es que la medida ha sido mayoritariamente bien recibida por los jueces, conscientes de que se arrastraba una injusta desproporción entre las penas que conllevaban determinados delitos. En el caso de los delitos contra la seguridad vial -que copan buena parte de las sentencias a revisar- a partir de ahora el juez, además de la retirada del carné, sólo podrá imponer un castigo añadido: cárcel (que se reserva para los delitos más graves), sanción o trabajos en beneficio de la comunidad. También se produce una significativa flexibilidad en el tratamiento de los delitos contra la propiedad intelectual: los «manteros» lo tienen ahora mejor en el sentido de que sólo incurrirán en una falta cuando su mercancía no supere los 400 euros. Por encima de esa cifra ya incurrirán en un delito pero que no conlleva prisión sino multa o trabajos para la comunidad.
Quizá donde más se aprecia el esfuerzo del legislador es en las penas por narcotráfico (heroína y cocaína) donde la horquilla que antes se extendía entre los seis y los nueve años de prisión ahora se sitúa entre los tres y los seis años. No pocos condenados por estos delitos saldrán en breve de la cárcel una vez revisadas sus sentencias. La duda es si no serían precisos mecanismos intermedios de reinserción para que esa inmediata vuelta a la calle no suponga la vuelta al delito. Como se ve, la reforma pretende introducir elementos de equil ibrio y racionalidad que, a priori, pueden considerarse positivos pero la última palabra sólo la dirá la práctica diaria.