EN BLANCO
Regias Médulas
P u esto que la belleza es una moneda de curso legal, nada más lógico que el paraje de Las Médulas fuera recompensado, allá por el 1997, con el galardón de Patrimonio de la Humanidad. El destino manifiesto de Roma era llegar hasta lo más lejos, exportando civilización a golpe de legiones. Y así, este remoto rincón berciano se convirtió con el tiempo en el granero que abastecía de oro a las siempre sedientas arcas imperiales. Por desgracia, la gestión burocrática de Las Médulas a cargo de distintas administraciones ha sido un auténtico disparate político, desde la mantequilla hasta la misma mermelada.
La Junta ha dado un paso adelante decisivo al declarar Las Médulas como Espacio Cultural, y a partir de entonces todas las partes implicadas parecen haber aprendido la lección que suelen impartir los hechos consumados. Un alarde de raciocinio que debe poner punto final a la pasarela de vanidades que estaba agostando un valor turístico de primer orden.
A modo de icono visual en la nueva etapa que emprenden Las Médulas, cuya regia puesta en escena constituye el destino perfecto para una escapada, tenemos la llamativa Casa del Parque, un centro de recepción que facilitará el recorrido por este enclave que marca un punto y aparte en el paisaje berciano. La autoría de la obra, y esto es lo mejor, corresponde a un grupo de profesionales, leoneses en su mayoría, que pesar de su juventud ya ha firmado proyectos de enorme envergadura para empresas de tanto relumbrón y caché como Moviestar, Sogecable, Cuatro, Globomedia, Amstel, Renfe o el Musac. Toda una cantera de talento e imaginación que se mueve con la mayor soltura, igual que los soldados de fortuna, en el complejo mundo de las producciones ar tísticas y culturales.