Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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El alcalde de Villaquilambre, Lázaro García Bayón, tiene tal obsesión por el orden que en las dependencias municipales le gusta tenerlo todo bien colocado, sea carpeta, lapicero, moscón que pasaba por allí, o incluso a su propia compañera sentimental y a la nuera; y no de cualquier manera, sino, parafraseando la canción de José Carreras: «colocados para siempre». Ahora, se ha visto obligado a dar marcha atrás en tal ímpetu ordenador, y no precisamente porque le haya entrado un ataque de decoro. Estas «familiaridades» son siempre intolerables, pero en medio de una hecatombe como la actual revelan además soberbia y obscena desfachatez. El afán de perpetuar en su trabajo a los íntimos suele deberse también a la necesidad de tener confidentes fiables, por si cambian las tornas.

Se dice que en León hay ayuntamientos en los que el equipo de gobierno no puede recorrer dos metros de pasillo sin cruzarse con una rama del árbol genealógico; vamos, que podrían celebrar la Nochebuena sin necesidad de salir de las dependencias del consistorio, pues todos trabajan allí. Hogar, dulce hogar. Todo queda en casa. No pretendo ni siquiera insinuar que una plaza ocupada por el allegado de un político ha de ser siempre consecuencia del favoritismo; en absoluto, pues también hay quienes son excelentes profesionales y sufren trabas, incluso acoso, por sus lazos familiares o sentimentales con Mengano o con Zutano. Estamos denunciando la incontinencia colocadora, en quienes deberían ser ejemplo de ecuanimidad, más en tiempos difíciles. ¿Y por qué no a los Cien Mil Hijos de San Luis? Son una cantera de votos. A España le sobra picaresca política, uno de los lastres que retrasan la recuperación de nuestra economía. Y políticos pícaros.

Parafraseando el célebre estribillo de Carreras: «not just a summer or a spring (no solamente una primavera o un verano)/ colocados para siempre». Pero se me ocurren más canciones de este 40 Principales del compadreo colocador. Dos concejales se cruzan los pasillos: «Hola, Pepito/ Hola, José/ ¿viste a la bisabuela?/ a la bisabuela yo la vi, cómo para no verla, la colocamos en la Concejalía de Juventud». Y todavía hay quienes creen que la crisis es sólo de la economía.

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