Diario de León

TRIBUNA

León, a la cola de los 'barómetros'

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EMILIO GUTIÉRREZ FERNÁNDEZ. CANDIDATO DEL PARTIDO POPULAR AL AYUNTAMIENTO DE LEÓN
León

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León siempre ha sido tierra abierta al mundo. Todos los pueblos que pasaron y/o se asentaron en este querido rincón del noreste peninsular fueron aportando sangre nueva y otras formas de entender ese inmenso mundo exterior que existe más allá de nuestro territorio. El Camino de Santiago terminó de impregnar a los leoneses del carácter universal que ha configurado nuestra esencia y el hecho de ser ruta obligada de paso hacia la meseta, Asturias o Galicia también nos ha ayudado a mantener una personalidad propia pero a la vez repleta de influencias ajenas. Los leoneses contamos con historia, cultura y tradiciones milenarias y, salvo excepciones, somos gente honrada, trabajadora y leal.

Volviendo al presente, ¿qué ha sido de esta histórica urbe? Además del tópico del frío y del rico patrimonio representado principalmente por la catedral, la Colegiata de San Isidoro, el Hostal de San Marcos o la Casa Botines, León es una ciudad con otras muchas cosas buenas, la principal sus gentes. La Semana Santa se ha convertido en un enorme escaparate nacional e internacional; la Universidad ha elevado el nivel educativo de toda la provincia; el Informe Pisa de la OCDE refleja una realidad espléndida entre los docentes y escolares leoneses; escritores y artistas son reconocidos con cierta asiduidad con galardones y premios; el Musac es referencia obligada del arte contemporáneo; la gastronomía ha llevado el nombre de León a toda la península y a lugares insospechados del planeta de la mano de restauradores y hosteleros de prestigio; el pequeño comercio, según dicen los especialistas fuera de aquí, mantiene un nivel entre los mejores del país; empresas del sector farmacéutico o veterinario han situado la capital en los mejores niveles de investigación, desarrollo e innovación y, por no citar más ejemplos, algunos de los empresarios y profesionales más capaces y competentes del panorama nacional han sido paridos y criados por esta bendita tierra.

Con todos estos argumentos a favor, ¿cómo es posible que la imagen de la capital leonesa haya ido perdiendo fuerza en los últimos años? ¿Por qué en los informes, barómetros y demás estudios publicados en 2010 la ciudad de León ocupa los últimos puestos? ¿Qué estamos haciendo mal para haber perdido de vista al grupo de ciudades pujantes en el ámbito estatal y, también, en el autonómico?

Las opiniones siempre son libres pero los hechos y los datos no, son crudos y, en ocasiones, tozudos. Ahora que internet pone el mundo a nuestro alcance en pocos minutos, quien tenga verdadero interés por la realidad de León, ideologías al margen, que revise los datos del último Informe Merco que elabora anualmente una empresa auditora bajo la supervisión de la Universidad Complutense de Madrid, -"en dicho estudio se comparan diversos aspectos socioeconómicos de las ciudades españolas-", o que busque entre los barómetros del Instituto Nacional de Estadística del pasado año respecto al grado de bienestar de las capitales de provincia o que se informe sobre los niveles de transparencia y eficacia de las entidades locales en España.

En los últimos meses, los medios de comunicación han recogido con excesiva frecuencia informes, estudios o barómetros que dejan esta ciudad a la cola de casi todos los rankings. Cierto es que, en estos momentos, la tremenda crisis que vive España no ayuda a mejorar la solidez de la actividad económica, cultural y social, pero no lo es menos que también estamos ante una crisis de ideas en la gestión municipal. Leer que entre las 9 capitales de provincia de Castilla y León, el alcalde de León es el peor valorado por sus vecinos no es ni siquiera una buena noticia para el candidato a la Alcaldía del partido político en la oposición.

En el Ayuntamiento de León se pueden hacer mejor las cosas, con otras formas, con distintos criterios. Creo en estas afirmaciones y, si los leoneses lo consideran oportuno, desde el Partido Popular estamos dispuestos a demostrarlo a partir del próximo 22 de mayo. Ha llegado el momento de la gestión, los municipios no están para hacer alta política sino para resolver los problemas cotidianos de las personas, de los vecinos, de los barrios, del pequeño comercio, de las pymes, de los jóvenes, de los más mayores... En tiempos de crisis es cuando se demuestra la valía de los gestores, en épocas de bonanza todo es mucho más sencillo y la realidad se disfraza. Y, según el rico refranero español, ahora pintan bastos, así pues menos palabrería, menos grandilocuencia, algo más de humildad y más acción y gestión, menos esperar que sean otras instituciones públicas las que nos saquen las castañas del fuego y más creatividad a la hora de gestionar el dinero de todos. Creo en el trabajo serio y callado en las administraciones públicas, en la austeridad económica, en la eficacia y eficiencia en las actuaciones institucionales, creo en los equipos, es decir, creo en la gestión. En el mundo de la empresa privada no hay debate al respecto, en el ámbito de lo público todo es mucho m ás difuso. Como debe ser, los leoneses tienen la palabra.

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