Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

En una semana informativamente muy intensa por el giro que ha venido tomando el conflicto minero y el esclarecimiento de las circunstancias que rodearon la muerte de Marta Villayandre se deslizó un asunto realmente importante que, sin embargo, sí ha tenido una profunda repercusión a nivel nacional y que, desde luego, debe mover a alguna reflexión. España es casi el único país de la cola del pelotón de la Unión Europea que ha empeorado sus cifras de abandono escolar en la última década al pasar del 27% al 31,2%. Sólo Malta lo ha hecho peor. Más aún: el 51% de los alumnos que dejaron los estudios están en el paro, fundamentalmente como consecuencia de la crisis del ladrillo, el sector que laboralmente los amparaba de manera mayoritaria. Es cierto también que en buena medida esas estadísticas las engordan hijos de inmigrantes que en algunos casos ni siquiera hablan español. Y, por el contrario, no es un consuelo, aunque sí un dato a tener muy en cuenta, que el fracaso escolar se reduce notablemente en Castilla y León, donde ni siquiera alcanza el 20%.

Anunciaba de inmediato el consejero de Educación, Juan José Mateos, un plan de choque para reducir ese porcentaje en al menos cinco puntos «mucho antes del 2020» y recordaba los «resultados importantes» que el Plan de Éxito Escolar ha arrojado en los últimos cuatro años. Se comprometió además Mateos a presentar en dos meses medidas concretas para abordar el problema dentro de un plan consensuado con el ministerio. Está bien que haya esa voluntad para afrontar un problema que básicamente lo es como consecuencia de las políticas educativas erróneas y de los absurdos planes de estudio de unos y otros gobiernos. Pero también lo es de los padres, que minamos la autoridad de los profesores sin ejercerla ante los hijos al tiempo que delegamos y limitamos toda responsabilidad sobre la educación al ámbito de las aulas. Los políticos en primer lugar, pero también los educadores en alguna medida y, por supuesto, las familias somos responsables del fracaso escolar que también es nuestro fracaso personal. En realidad es un fracaso de todos.

tracking