Diario de León

LA 5º ESQUINA

Los eremitas y el fin del mundo

Publicado por
JESÚS ÁLVAREZ COUREL
León

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L os eremitas se ponen de moda al final del invierno. Dicen los viejos que el sol de febrero no es nada bueno, que deja perturbaciones a los que salen al campo-¦ Si s an Fructuoso se entregó a la vida cenobítica, haciendo duras penitencias, comiendo frugalmente y viviendo en una cueva, en los tiempos que corren mucha gente hará lo mismo, pero no por vocación religiosa. Los millones de parados no buscan hoy en la oración y en la penitencia el sustento espiritual que perseguían aquellos anacoretas del mundo visigodo. Los que están a la fuerza en la vida contemplativa, ansían un empleo que les permita disfrutar del bienestar, como todos, en el centro comercial más cercano.

Si algunos políticos pr oponen en nuestra comunidad difundir la vida eremítica en centros de interpretación -modelo en vías de extinción, como el propio eremitismo-, los científicos nos aconsejan que busquemos otros horizontes, pero no en los desiertos o valles recónditos de la Tierra, sino fuera de ella. Y es que cualquiera que sienta, como san Fructuoso o san Valerio, la necesidad de huir del mundo civilizado, hoy se encontraría -incluso en el desierto de los Monegros-, con un centro de interpretación hasta de la lagartija común.

El científico Lawrence E. Joseph, en su obra «Apocalipsis 2012», nos avisa que «debemos repartir huevos en diversas cestas». O sea, que hay que largarse cuanto antes de este planeta, por si acaso. Este agorero, asesor del New York Times en oscuras materias, apunta con ironía que el sistema solar anda errático desde 1940 (y no porque en ese año naciera Chuk Norris), que hemos entrado en una nube energética que nos va a desestabilizar en poco tiempo. Una calamidad. Ahora que acabo de pagar la hipoteca, tengo que dejar mi casa para ejercer de repoblador por el Universo. Espero que el planeta a donde nos lleven (si es que hay plazas) no esté a muchos millones de kilómetros, porque más que de semental, haré de abono para la primera cosecha de pimientos.

Si hace tiempo este investigador pronosticaba que en cien años se acababa la vida en nuestro planeta, ahora, más pesimista, anuncia el final en el año 2012. El día marcado es el 21 de diciembre, pero no se asusten porque según sus palabras «eso no significa que vayamos a morir todos, pero sí que tendremos que despedirnos del mundo tal y como lo conocemos», incluyendo los centros de interpretación, los parados y los eremitas. Un cambio en la filosofía humana que vendría a dar la razón al hereje Prisciliano cuando decía que el alma de los hombres era metida en el cuerpo por el diablo y sus ministros-¦ Había que hacer algo.

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