TRIBUNA
El déficit de la sociedad civil
El concepto de sociedad civil se entiende solo en los países más o menos estructurados y con unos valores democráticos consolidados. Alguien ha llegado a decir que en España tenemos «más alma de vasallos que de ciudadanos» no sé si será exacto pero puede que no esté muy lejos de la realidad. Lo cierto es que la llamada Sociedad Civil, esa que los próceres, sobre todo de la política, proclama n con asiduidad, no es más que una expresión «vistosa» pero que no conviene fomentar.
Los Poderes Públicos tienden a fagocitar aquellas funciones que le son propias a las asociaciones, fundaciones, etc., en definitiva tratan de acapararlo todo. Eso sí, hacen esto cuando esa sociedad civil «se lo ha puesto en bandeja», cuando esa estructura social o asociativa ha desarrollado con éxito actividades que esos mismos poderes públicos, léase ayuntamientos diputaciones, gobiernos autonómicos y ministerios no hacían por ser engorroso y carecer de interés para ellos.
¿Cuándo les llega el interés? Muy sencillo, cuando sus gabinetes les dicen: Oye, no crees que esa actividad que hace la asociación tal o cual a la que le estamos dando una pequeña ayuda, podríamos hacerla nosotros y sacarle rendimiento político? Y se ponen «manos a la obra» Es posible que esa actividad la asociación respectiva la lleve a cabo con un coste de diez euros y a esa administración le cueste quinientos, pero-¦ ¿eso a quién importa?. Lo que importa es la foto, es poder incorporar al debe de su actuación política, esa actividad. A las Asociaciones y Fundaciones se le imponen bases para la concesión de subvenciones o ayudas económicas con exigencias leoninas, pero los interventores de esas administraciones no pueden poner el mismo ímpetu cuando las bases se las imponen desde dentro y para la propia casa. Otro fenómeno muy problemático para el Tercer Sector y que es motivo de su debilitamiento, es la creación de Fundaciones desde la propia Administración para «enjugar o despistar gastos» justificándolos con alegría y de «cara a la galería» casi siempre jaleados por los medios de comunicación que, obviamente reciben sus publicidades de esos mismas administraciones y con más o menos disimulo, les dan un trato de favor.
Ninguna administración, del ámbito que sea, es capaz de solventar las necesidades ciudadanas «per se», para eso está la sociedad civil organizada, pero claro con estas premisas y ocultas intenciones fagocitarias, lo que está ocurriendo es lo contrario, que la sociedad civil se debilite, el voluntariado brille por su ausencia aunque se diga lo contrario justamente para justificar lo imposible. Así nos luce el pelo. Mientras tanto, esa dormida sociedad civil calla, soporta y hasta aplaude, en cada caso, lo que hacen sus afines políticos de una determinada administración. Es ese bucle el que provoca el verdadero déficit democrático de una sociedad regular o malamente estructurada. Hay que reconquistar el protagonismo que solo le corresponde a la sociedad, una sociedad que además de votar un día cada cuatro años tiene que vivir «sola» otros 1460 días entre voto y voto..