Diario de León

LA 5º ESQUINA

La penitencia de la vida sencilla

Publicado por
jesús álvarez courel
León

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E l filósofo Rousseau pensaba que la vida sencilla era lo mejor. Como primer p aso, guardó su reloj en un cajón. No sentía necesidad de mirar la hora. Parece claro que el pensamiento y las emociones caminan ajenas a los compases del tiempo. Los cínicos, que estuvieron de moda en el siglo III a.C., también tenían simpatía por la vida simple, despreciaban los bienes de este mundo y se oponían a los adelantos de la civilización. El creador de esta escuela filosófica fue Antístenes, discípulo de Sócrates, que decidió vivir como un perro, por eso era llamado cínico, que en griego significa canino. Vivió mendigando, metido en una especie de tonel y rechazando todas las convenciones sociales. Fue tal su fama que un día le visitó Alejandro Magno. Delante del filósofo, el joven militar le preguntó si necesitaba algo. A lo que él respondió que se apartara que le estaba quitando el sol.

El miércoles de ceniza es para los cristianos un día de ayuno y abstinencia. También una reflexión sobre la caducidad humana, en la que se impone la ceniza en forma de cruz en la frente de los fieles, mientras el sacerdote dice aquello del Génesis de «polvo eres y en polvo te convertirás». Una cruel sentencia para nuestro empeño de alargar la vida, aún a pesar de no saber cómo la queremos vivir. Decía Baltasar Gracián que había dos cosas que acaban pronto con el hombre: necedad y vicio. Y que quien vivía deprisa en la virtud, nunca se moría. Si esto fuera cierto, parece increíble que aún estemos sobre la Tierra.

Comienza para los cristianos la Cuaresma, un tiempo de meditación y penitencia. Por ser la meditación ajena a nuestra identidad, no es extraño que, gracias a la improvisación con que nos gobernamos, padezcamos penitencias con frecuencia. Dicen también que la Cuaresma supone un buen momento para la renovación interior -como la que hicieron Cristo y Moisés en el desierto, antes de enfrentarse a las grandes pruebas de su vida-, pero soy escéptico en materia de entrañas, salvo que estén bien cocidas como las de Séneca que, mientras por un lado predicaba la virtud y despreciaba las riquezas (como buen estoico), en su trastienda amasaba una enorme fortuna calculada en más de 300 millones de sestercios. No es de extrañar que san Agustín pensara que la inmensa mayoría de los humanos estaba condenada al tormento eterno-¦

La Cuaresma termina siempre con la celebración de la Pascua, pero este año coincide su remate con el inicio de la campaña electoral. No habrá coincidencia festiva, aunque algunos políticos puede que nos hagan la pascua a partir del veintidós de mayo-¦ Había que hacer algo.

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