EDITORIAL
El órdago del Palacio de Congresos
Empiezan a llamarle -˜palacín-™ porque eso de -˜petit palais-™ suena presuntuoso y versallesco. A punto de que las obras queden rematadas, fue visitado por el alcalde junto a una delegación del sector hostelero leonés que tiene puestas en el Palacio de Congresos muchas esperanzas. El -˜palacín-™ es la avanzadilla, el prólogo de una iniciativa que debe completarse con el Palacio de Congresos y Exposiciones uno de esos edificios que suelen calificarse de -˜emblemáticos-™ (llevará, como el -˜palacín-™, la firma de Dominique Perrault) y cuya finalización está prevista para el 2013. Sin duda se trata de un proyecto clave en lo social, en lo económico y en lo urbanístico en tanto que está ligado a la llegada del AVE y a lo que eso representa para todo el sector oeste de la ciudad. Un proyecto que es un punto de no retorno: si la apuesta es que León acentúe su vocación de ciudad de servicios abierta a la cultura y al turismo (con especial énfasis en el turismo de congresos y reuniones) habrá que lanzar el órdago a pesar de las dudas, que las hay y no pocas.
Dudas que estriban en la obligada vocación de rentabilidad que debe guiar el camino de una iniciativa cuyo futuro no puede confiarse a la subvención oficial. La inminente puesta en marcha del 'palacín', edificio que albergará los servicios de gestión del futuro complejo, servirá para empezar a 'vender' las futuras instalaciones para la celebración de congresos, reuniones científicas y culturales, seminarios, etcétera, actividades que sus promotores suelen planificar con mucha antelación. Esta labor, que debe comenzar sin tardanza, es fundamental. No es ningún secreto que en los últimos años han proliferado este tipo de centros (cerca de 40 hay en España) y que en algunos casos su mantenimiento empieza a resultar un lastre. Sin salir de la Comunidad, la 'competencia' es muy dura: Salamanca, Burgos y ahora Valladolid, que pese a contar ya con el Centro Miguel Delibes, quiere completar su oferta con un proyecto multimillonario, obligará a afinar mucho la gestión. Toda una aventura la que está en marcha. Hay quienes la encontrarán injustificada, desorbitada. Pronto se verá. Lo cierto es que no hay vuelta atrás.