AL TRASLUZ
Ser o no ser
Hay días en los que los temas para la columna se te amontonan como tentaciones. Ser no ser, te preguntas con la calavera de la noticia en la mano. ¿De qué escribo? ¿Será por ideas? Un novillo fue ayer abatido a tiros en las inmediaciones de la plaza de San Marcos, y hasta los medallones de piedra despertaron de su sueño eterno al verlo en su huida del Matadero. Lo suyo fue un ahora o nunca. Hasta Príamo, rey de Troya, primer medallón por la izquierda, lloró lágrimas épicas. Hace años se fugó del Coto Escolar un mono llamado Roberto y él llegó más lejos, quizá porque pudo camuflarse de hombre. Quienes no se fugarán nunca son las moscas de Arroyo. Dejemos al discípulo de El Lute descansar en paz, hoy no tengo el cuerpo taurino.
Más interesante para escribir de ello me parece la sorpresa que ha dado el PP de León con su primo de Zumosol en la manga. Los golpes de efecto son la banda sonora de toda campaña. Hasta a La guerra de la galaxias le quitas la música de John Williams y no es lo mismo. Los populares han subido el volumen, que no el tono, y ya toda la ciudad sabe que presentan en la lista a Agustín Rajoy, primo de don Mariano. A eso se le llama impacto mediático. Y en castizo, publicidad gratuita. Independientemente de que lo que debe contar es la valía personal y profesional de cada candidato, no se puede negar que la noticia ha sorprendido. Y de eso se trataba. A ver si alguien tiene por ahí reservada a la gemela de Eva Mendes. Tampoco es mal tema que el alcalde de León, Francisco Fernández, al ser preguntado si estaba dispuesto a comer con la presidenta del PP, Isabel Carrasco, argumentó con humor: «No me atrevo todavía a reunirme con ella, no vaya a ser que explotemos». Hombre, en un almuerzo se explota al ver la cuenta o porque al cocinero se le ha ido la mano con el picante. Nada mejor para apagar la pólvora verbal que los vinos de la tierra. Sin embargo, tampoco me pide el cuerpo escribir de política.
Y así, dándole vueltas a la elección del tema se me han terminado las líneas. Es lo que pasa cuando te pones hamletiano y no decides enseguida entre el ser y no ser. Si la vida son cuatro días, esta columna son sólo 2.222 caracteres. Ay, debí escribirles del toro fugitivo.