CRÓNICAS BERCIANAS
Revuelto turístico
A Bembibre, que aspiraba a organizar la fase de ascenso a la primera división femenina de baloncesto, le acaba de birlar Zamora la celebración de tan magno acontecimiento deportivo. No es que ni la villa del Boeza ni el Bierzo en general tengan que acudir ahora a un plan de rescate de esos que se estilan para los bancos, las cajas, las neo rumasas patrias o los euroestados en bancarrota. Pero lo acaecido pone de relieve a pequeña escala el desorden en el que vive sumida esta comarca, confusamente empeñada en hacer del turismo uno de sus vectores de desarrollo y salida de la crisis. Bembibre posee desde hace unas semanas un pabellón, el Bembibre Arena, que resultaría difícil encontrar en la mitad de las capitales de Castilla y León. Un lujazo con aire de UFO y un proyecto que supone un salto cualitativo en la categoría de cualquier población. De hecho, el Bembibre Arena le habría otorgado por sí solo la organización de la mencionada fase de ascenso, en detrimento de Zamora, sino fuera por un delicado detalle... La capital del Bierzo Alto ofrece una infraestructura hotelera más cercana a la de una aldea etiope que a la del segundo municipio de la única comarca reconocida en toda Castilla y León.
El pequeño escarmiento en la piel de los bembibrenses debería servir de punto de reflexión para los políticos y administraciones que persisten, sobre todo ahora en periodo de efervescencia electoral, en enarbolar proyectos de relevancia comarcal, con inversiones ingentes de millones de euros, sin ninguna conexión vertebral entre sí y plagados de recelos cainitas. Del parque temático minero de Fabero al parque del motor de Igüeña; pasando por el desarrollo de la estación de ocio del Morredero, Las Médulas 'pese a su nuevo plan de coordinación' e incluso por el Museo Nacional de la Energía nada hace presumir una rentabilización socioeconómica como es debido de todas estas magníficas y costosísimas iniciativas. Cada admininistración iza su proyecto como bandera suficiente frente al resto a través de múltiples comercializadoras, fundaciones u oficinas que se dan la espalda deliberadamente. Ni siquiera nos hemos detenido a meditar cómo llegarán los visitantes a cuentagotas a través de unas infraestructuras de comunicaciones que en comparación con las de territorios vecinos serán realmente tercermundistas.