Diario de León

LA ESPUMA DELOS DÍAS

Visiones de un viejo, 14 de abril

Publicado por
josé l. suárez roca
León

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Y o tenía una República, y me la jodieron». Nos hemos sentado al sol, frente a un huerto de cerezos que deslumbran, y cuesta arrancarle imágenes sobre aquel catorce de abril de 1931... Después de ochenta y ocho años batallando, apenas le quedan unos gramos de cordura, pero no importa. «Tengo aquí las caras de aquellos niños disparando... disparando contra el cielo sus perinolas de madera... Y el resplandor de las banderas tricolores...». Se emociona, me emociono, ya me ha metido en aqu el mundo, no sé cómo saldremos. «Pero los camaleones y los más caimanes callaban como putas... Y había mujeres, mujeres muy blancas, desnudas... que se arrojaban desde los balcones a la calle... Y había otras mujeres... que más parecían hombres que mujeres, bailando y gritando ¡Viva la Revolución!... Yo tenía una República, y me la jodieron».

Prendemos un cigarrillo, todavía fuma... «Y acabaron derribando el caballo con aquel monarca de latón. Me acuerdo todavía de aquellos dos golfos quemándole las alas a una mariposa en el callejón de los perros vagabundos...». Se va por las ramas del delirio, le atrapo en pleno vuelo y le pregunto qué pintaba entonces en Madrid. «A mí me gustaban las chicas que cantaban 'somos los hijos de Lenin', unas chicas con los senos muy grandes... Ten cuidado con los comunistas de Lenin, hijo mío, me decía mi padre desde el mostrador de la taberna... Y los campeones anarquistas besando a sus novias en la boca... Pero los más cobardes del barrio decían que la República era mala, y que todos los republicanos estaban endemoniados».

Nunca en la historia nuestro país se emocionó con tal entusiasmo colectivo, con una alegría compartida tan grande, pero no se lo digo, él sigue su rumbo. «Tengo todavía en mis ojos aquel maestro recitándonos en la escuela al día siguiente unos versos, unos versos muy raros de un poeta rojo, sobre los ángeles... 'a través de los siglos, por la nada del mundo...' a quién podía hacer daño la República, a quién... Por qué la estrangularon... Y los mismos que jugaban a quemarles las alas a las mariposas se divertían luego matando gorriones a balazos, los muy cabrones, porque había otros que se vengaban incendiando vírgenes y cristos, decían, había otros que se reían matando a curas y aristócratas, porque había otros, decían, que se burlaban de Dios y estaban rompiendo España... ¡Y cómo cantaban 'La Marsellesa', y 'La Internacional'! No conocíamos aún el miedo a la sangre... Y rodando por las calles seguían los músicos con sus triángulos, unos triángulos de fuego... Y me uní a ellos, y me dejaron un pandero... Cómo íbamos a imaginar entonces que unos y otros nos iban a meter en aquella puta guerra... Yo tenía una República, y me la jodieron».

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