Un combate que no podemos perder
Catorce reclusos pujarán mañana por las calles de León el paso de La Condena de Cristo como integrantes de la procesión del Perdón, que alcanzará su punto más emotivo cuando ante el Locus Apellationis, siguiendo una larga tradición que arranca del año 1965, sea liberada Manuela, la presa que cumple condena por un delito relacionado con las drogas y que acaba de ser indultada por el Consejo de Ministros.
Cuba, Bolivia, Rumanía, Grecia, Bulgaria y Venezuela tendrán representación en ese grupo en el que también hay un neoyorquino. Pujarán con la misma ilusión, la de un niño, con la que ensayaron y con la misma con la que se probaron las túnicas. Y luego, de vuelta en el centro penitenciario, sin duda intercambiarán vivencias con otros reclusos que se han beneficiado del programa de salidas tuteladas que sirve de puente para una nueva experiencia de inserción social y laboral.
Se cumplen ocho años de la puesta en marcha con carácter pionero en España de una inciativa auspiciada por Cáritas que en ese tiempo ha beneficiado a más de seiscientas personas mediante la gestión de un millar de permisos penitenciarios con la prisión de Mansilla de las Mulas. De los datos que se detallan en un reportaje en este periódico llama la atención el hecho de que, al margen de otras reflexiones, el cien por ciento de los beneficiarios declararon que la salida había mejorado su confianza y autoestima.
El camino emprendido para reintegrar a estas personas en la sociedad parece el adecuado a juzgar por la experiencia y los testimonios, por lo que lo más razonable es insistir en él, incrementando si procede los recursos que se aplican y dando preferencia a la pedagogía y a la concienciación. Es preciso, y en eso trabajan los tutores de Cáritas, insistir en los valores de la igualdad y del respeto, del orden y la convivencia. De cualquier modo, la magnitud del problema -”nunca hubo tantos internos en los centros penitenciarios-” no puede atribuirse a que no se están haciendo suficientes esfuerzos, por lo que la insistencia y el tesón siguen siendo elementos indispensables para afrontar un combate que no podemos perder.