HISTORIASDEL REINO
Encuestas del 22-M, ¿ilusión o realidad?
L o de la política lleva tiempo siendo un sin vivir. Que si me levanto alcalde y me acuesto en la oposición, que si quiero cinco y a lo mejor me quedo en cero. Vamos, que cuando quedan los últimos metros para alcanzar la meta de unos comicios, apresuran el paso y quieren sacar varias cabezas a base de titulares de última hora, como si los ciudadanos votantes fuésemos por vocación un rebaño de borregos que pastorear, incapaces de recordar los últimos cuatro años de actuaciones. Muchos electores, desencantados, optarán por el voto en blanco. Todo un brindis al sol de buenos deseos de cambio, de protesta democrática y pacífica ante un sistema que ha llegado a cansar a la mayoría, o que se percibe necesario de derrumbe y reconstrucción integral. Lo lamentable del sistema es la tendencia común de todos nosotros a meter en el mismo saco a quienes buscan servir a la sociedad sin obtener beneficio -”que los hay, no se crean-”, y quienes utilizan la política como agencia natural de empleo, y colocan las siglas como excusa para ocupar poltrona y gozar de beneficios. Abstenerse de acudir a las urnas supone que al votante le da lo mismo que le atraquen o que le defiendan del mal, algo que, cuando menos, merece una reflexión pausada. En cualquier caso, guste o no, nuestra obligación es tomar papeleta en ristre y acudir a las urnas. Luego, no se queje quien se tostó en la playa del resultado que pudo cambiar con su voto.
Abundan ahora por doquier las encuestas, ya reales y demoscópicas, ya fruto de una mañana de llamar a los amiguetes y plasmar resultado en hoja de Excel. Lo cierto es que en España, salvo Alfonso Guerra, nadie ha clavado al cien por cien un resultado electoral, sino una tendencia. Veamos las que nos ofrecen, en el último año, las que tocan a nuestra tierra leonesa y a la comunidad de Castilla y León. Si analizamos la de TNS Demoscopia de mayo del 2010 veremos que por entonces los resultados autonómicos eran los siguientes: PP de 48 a 49 procuradores, PSOE de 31 a 33, UPL 1 como máximo e IU metiendo cabecita con los votos obtenidos en Valladolid y León. Un año más tarde, tal cual ahora mismo, la citada empresa ofrece este panorama: PP de 53 a 54, PSOE 28-29, IU entra en el parlamento gracias a Pucela y la caída en picado de la UPL, que supone la pérdida de cinco puntos en León y mantener su escaño sobre el filo de la navaja del desencanto creciente de sus votantes. Resta poco más de un mes para comprobar la veracidad de estos datos. Unas semanas que se prometen jugosas de noticias, plenas de actualidad de última hora. No se queden en esos postreros minutos, analicen los cuatro años en su totalidad y, si pueden, recuerden las promesas de entonces y las realidades cumplidas hoy. Esa es la única política que sirve: los hechos.