AL TRASLUZ
Alegradnos el día
Lo confieso, las victorias de la Cultural me alegran la tarde del domingo. «Alégrame el día» era una de las frases lapidarias de Harry el Sucio, antes de darle al gatillo. Los leoneses nos conformamos con alegrías más pacíficas. Alégranos el día, Cultu, por tu padre, tu madre y toda la Legio VI. Y por tu propia supervivencia, claro. Pero como dijo «El Lagartijo», quien no era metedor de goles sino de estocadas: «Lo que no pue se no pue se y además es imposible». La frase ya la había pronunciado antes Talleyrand, aunque al ministro de Napoleón le salió en francés y sin el mismo gracejo. Pues eso, no pudo ser. La Cultural empató con el Athletic de Bilbao. Pero casi logra ganar, pues juega con nuevos bríos. Marcó en la recta final los dos goles del empate. Lástima, faltó otro más. No nos alegraron el domingo como lo hubiera hecho una victoria, pero tampoco tuvo en nosotros el efecto chasco que tiene un K.O. Allí estuvo, entre el público, como uno más, Germán González, el experto en liderazgo y motivación que trabajó la autoestima de los jugadores antes de su partido contra el Oviedo. Habla maravillas de ellos.
En términos gastronómicos, un empate es sólo un aperitivo de victoria. No te quita el hambre, lo despista. En nuestra vida ocurre lo mismo, dado que el malo suele salirse con la suya, sea porque le pone más énfasis, sea porque su caballo hace trampas, se agradece un ni para ti ni para mí. Paciencia, todo llega. En política puedes desear que los tuyos se den un batacazo electoral, para que aprendan, pero no en fútbol, donde anhelas que los propios, o sea, los buenos, ganen siempre. Por eso, a la Cultu la queremos catedrática en victorias, hasta quienes no solemos ir al estadio.
Ya en otros campus, nos queda que el Real Madrid gane la Champions. De nuevo en términos gastronómicos, ganar la Copa del Rey fue como zamparse un chuletón tras una dieta de acelgas. Ahora llega el gran atracón. Nuestra cintura sabrá reponerse del exceso. Real Madrid, Cultural, alegradnos el día, festivo o laboral. En vuestros pies encomendamos nuestras alegrías colectivas. Porque de la quiniela y de Miss Universo, para qué engañarse, esperamos ya pocas satisfacciones. Al menos, hasta la próxima liga.