EMILIO GUTIÉRREZ
A ti que eres madre: felicidades

C omo una feria sin tiovivo. Algo parecido se me antoja una fiesta del Trabajo con millones de desempleados en este país. Enhorabuena a quienes tienen algo que celebrar y mi más sentido pésame a los 39.902 leoneses, 10.999 sólo en la capital, que esperan con ansia poder hacerlo. Doblar el lomo se ha convertido en un privilegio que muchas familias no pueden permitirse, en un privilegio más difícil de lograr si cabe para los que sois jóvenes, y para las mujeres. Y a los hechos me remito, mientras el pasado mes de marzo, en la Comunidad un millar de hombres encontraba, al fin, trabajo, cerca de 500 mujeres lo perdían (me veo obligado a recurrir a los datos autonómicos porque en la provincia los datos fueron negativos para a mbos sexos). Por eso, en el día de hoy en el que confluyen dos celebraciones, la festividad del trabajador -que ya digo que es una celebración con matices- y la del Día de la Madre, quiero dejar constancia de que engrosando o no las interminables listas del paro, las madres debéis ser siempre felicitadas en este 1 de mayo pues sois símbolo de esfuerzo, de dedicación y de minuciosidad.
Ésa es la verdadera vocación, la de la madre, la de quien es capaz de posponer durante décadas un catarro para no perder comba, la que trabaja dentro y fuera, la que todavía tiene carrete cuando los demás ya pliegan velas, la que no tiene tiempo para estar cansada. A todas vosotras, las que lucháis por encontrar un trabajo, las que lucháis por sacar adelante a vuestra familia, las que dais ejemplo de gestión y eficacia, todos mis respetos. Mucho tenemos que aprender de las madres.
Pero quiero, asimismo, llamar al cambio, encabezar un mensaje de esperanza. La destrucción de empleo campa a sus anchas por esta ciudad mientras nuestros gobernantes se lavan las manos tratando de eludir su responsabilidad. La ciudad de León la representa su Ayuntamiento, los problemas de los leoneses se tienen que escuchar en el Consistorio y un equipo de Gobierno responsable debe dejarse la piel por corregir las situaciones que quitan el sueño a nuestras familias y que impiden el desarrollo de nuestra ciudad. Que no tienen competencias, tenemos que escuchar, pero que no nos engañen. No podrán extender contratos de trabajo, pero sí ayudar a quienes pueden hacerlo, invitar a la creación de empleo, favorecer las condiciones para dinamizar el mercado laboral. Eso sí está de la mano de los ayuntamientos y en León podemos mejorar mucho.
Debemos impedir que la resignación se instale en nuestras casas porque darle la vuelta a esta situación es posible y está al alcance de todos los leoneses. Hace falta un cambio y este cambio exige mirar de frente a la situación real y estudiar cómo afrontarla con medidas consensuadas, estables, coordinadas y que den resultados. Hay que apoyar la creación de empleo sólido, defender a ultranza las prestaciones sociales y recortar los gastos superfluos que giran en torno a los que gobiernan y de aquéllas ocurrencias que en tiempos como los que corren suenan a chiste -˜de los malos-™. Hace falta tomarse en serio este trabajo, ser alcalde no es una broma, es servir a personas, es conocer los problemas de los ciudadanos y trabajar por ponerles remedio, es asegurar el futuro de esta ciudad.
Nos vanagloriamos de los logros celebrando fastuosas inauguraciones, peleándonos por colgarnos la medalla del triunfo cuando, en realidad, son deudas que tenemos con nuestros ciudadanos. Es nuestra obligación evitar que la ciudad de León se quede atrás y llevamos años perdiendo posiciones.
Nuestros hijos merecen un legado mejor, una vida con opciones, y es nuestra responsabilidad proporcionársela. Y seguro que tú, que eres madre, haces de los problemas de tus hijos los tuyos propios y buscas trabajo por partida doble. Por eso te ofrezco todo mi apoyo y mi trabajo, me comprometo a hacer míos tus desvelos y a esforzarme al máximo por garantizar un puesto de trabajo para ti y para los tuyos, por contribuir al desahogo de tu familia, por cambiar desesperación por bienestar y por devolverte esa ciudad limpia y segura que tanto extrañas. Me ofrezco a estar a tu lado y a tomar ejemplo de tu fortaleza, tu empeño y tu capacidad de administrar, tres ingredientes básicos para construir la receta de un buen gobierno que es el plato que queremos servir en la mesa de todos los leoneses y las leon esas. A ti que eres madre, felicidades.