Diario de León
Publicado por
MIGUEL ÁNGEL VARELA
León

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Mis amigos dicen que soy un ingenuo. En mi ingenuidad iba viendo transcurrir este mayo electoral, con poca cosa reseñable, con la normal anormalidad que supone esta alharaca cuatrienal y su presión mediático-propagandística. Pero como soy un ingenuo, creo que las promesas de mayo están para cumplirlas y si alguien dice que va a hacer un tranvía, un parque forestal o una reducción de dedicaciones exclusivas, uno se lo cree. Luego uno se encuentra con un candidato que se calienta en un debate radiofónico elevando una soflama contra la clase política hasta pedir abiertamente el voto en blanco y ya no sabe uno qué hacer. Luego uno escuchan a quien pide un carril bici donde debieran imitar el carril vaca de Monteserín. A quien plantea sin inmutarse la creación de una empresa pública para fabricar palas eólicas con capital de la Ciuden, ese candidato sin siglas que parece presentarse también a las elecciones. A quien quiere abrir (o cerrar) museos, muchos museos para guardarnos en el formol vanguardista de una instalación que de tan contemporánea suena a vieja antes de inaugurarla. A quien quiere montar escuelas deportivas que ya están montadas... Y ya uno empieza a pensar si no será excesiva tanta ingenuidad.

Un especialista en estas tareas de la mercadotecnia electoral, seguramente poco ingenuo, hacía el otro día una declaración que suena a perogrullada pero a la que no le falta nada de razón: «una campaña es eficaz cuando se ganan las elecciones». No sabremos por tanto hasta el domingo por la noche quién ha hecho la mejor campaña, aunque el profesor José Rúas, que ha editado un Manual del candidato electoral, aporta un dato al respecto: «no está claro que una buena campaña nos haga ganar unas elecciones, lo que sí está claro es que una mala campaña nos ayudará a perderlas». Del libro, por cierto, no he encontrado ni un sólo ejemplar en ninguna librería de Ciudad del Puente. Es posible que se haya agotado por la demanda. O es posible que en mi ingenuidad pensara equivocadamente que a alguien le podría interesar leer algo así.

Admiro a la gente que es capaz de resumir un asunto complejo en una frase clarificadora y El Roto, tal vez ingenuamente, ha vuelto a hacerlo: «los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron». Las reacciones endogámicas y explicaciones simplistas o conspiradoras no calan en los ingenuos y como creo que existen razones suficientes para que los jóvenes estén cabreados sólo quiero desear que el movimiento 15-M sea lo suficientemente inteligente como para que no se deje manipular por nadie en estas procelosas aguas que conducen al mar del próximo domingo, en el que volveremos a escuchar el «o povo é quem mais ordena» de Zeca Afonso. Otro ingenuo.

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