Diario de León
Publicado por
manuel alcántara
León

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De momento todo es confusión. Sabemos lo que quieren, es decir, lo que queremos todos, pero sabemos mejor lo que reprobamos. No ignoramos que solo se vive una vez y que para luego es tarde o nunca. La democracia española tiene muchos problemas, pero el primero es serlo de verdad, no un acordado paripé, ni un turno de farsantes. Lo que piden los emplazados es claridad. Los organizadores de la protesta del 15M están hartos de oír promesas y de escuchar idioteces. Aseguran que son personas «normales y corrientes». Por eso han reclutado a tantas. No quieren desalojar a los abominables políticos que manejan el cotarro, palabra que originalmente se refiere al recinto donde se albergaban por la noche los menesterosos y los vagabundos que no tenían asilo. No aspiran a quitar a los dirigentes, sino a que dirijan de verdad y a que en vez de pisar moqueta transiten por el asfalto.

Los líderes empiezan a ser conocidos. Ha cosechado un éxito tan grande en la Puerta del Sol de Madrid y en otras plazas su obra que hemos pedido que se conozca al autor, para que salude al público.

Pablo Gándara y Jon Aguirre son los creadores de la obra llamada -Democracia real, ya-. El público no está formado por adictos de carné, ni por sindicalistas domesticados. Su clientela son todos los que están hasta los mismísimos de que les engañen. Son unos precursores, vamos a ver en qué queda esto. El descontento es un prólogo a la indignación y un epílogo al drama. Quien lo presencio lo sabe. No se trata de regresar a la selva, sino de podar muchos ramajes inútiles. Personalmente me temo que necesiten un muerto, al que sigan otros. Por suerte, entre tantas aglomeraciones calientes, nadie se ha quedado frío, al menos cuando escribo estas contritas palabras.

Que nadie les acuse de ser ácratas, ni eso que llaman antisistema. Lo que postulan, codo con codo, es que la sociedad no siga maniatada. Algo debe cambiar, según algunos, pero quizá deba cambiar todo.

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