La opinión del lector
Desde la nostalgia
L as tapias me libraron del valor necesario para contemplar lo que podía ver. Los autos ya no saltan las vías y sí los lomos de las calzadas. Entré en Gómez de Salazar y a mi izquierda unas obras me señalan que, solamente, sobre dos puntales, queda el testimonio de una de las tres pasarelas: la que un lejano día, viernes 5 de junio del año 1970, el vehículo MA-4065SX de PC a Semat Transfesa, cargado de automóviles, dejó herida en una de sus dos patas. Muchas, muchísimas veces la crucé en ambas direcciones por razón del trabajo y residente en Carretera de Zamora. Como el paso a nivel del Crucero, no he vuelvo a pisarte ni a contemplar la gran explanada repleta de trenes formados, coches de viajeros esperando acoplamiento a una 'Cervantes' haciendo maniobra de separación o enganche. Al final de la prolongada calle, donde la iglesia nacida el segundo año del pasado siglo, me detengo a contemplar la gran glorieta que llaman del Cristo del Perdón, nombre que no veo en parte alguna. Lo contrario de la de San Ignacio de Loyola que en una placa de mármol se lee; 'Glorieta 3 de Abril' . Veo traviesas de madera para los carriles, montones de piedra y algún coche de viajeros que irán al desguace, la vieja estación, trozos de andenes y pasos cubiertos de uno a otro lado, algún edificio de la Santa EIvira, sin gusto ya al dulzor, el silencio de la fábrica y sirena madrugona que obligaba a algunos trabajadores de la zona a perder el sueño.
Unas lágrimas han pretendido brotar en mis ojos porque he vivido de los recuerdos de un ferrocarril que ahora se quiere esconder bajo tierra como si sintiese vergüeña de no haberse portado bien. Pero lo cierto es que nos prodigó importantes servicios. Ahora la vista se va hacia donde antes pisé: Depósito de máquinas de tracción a vapor, Material Móvil, Vía y Obras, Eléctrico... Durante muchos años no faltó allí el pan de cada día.
Santiago F. Benavente.
SAN ANDRÉS DEL RABANEDO