editorial
El PP gana su derecho a gobernar San Andrés
Acuciado por unos resultados electorales que han hecho añicos previsiones y esquemas, el PSOE está empezando a ver -˜lógicas-™ cosas que hace pocos días veía de otra forma muy distinta. Eso ocurre en San Andrés del Rabanedo donde el revolcón socialista ha sido de los que duelen, sobre todo después de dieciséis años de hegemonía del PSOE. De hecho, el traspié es todavía más llamativo que el sufrido en el Ayuntamiento de León aunque ciertamente la repercusión no es ni puede ser la misma.
De pronto, el secretario de Organización del PSOE, Iván García del Blanco, ve legítimo lo que antes se consideraba ilegítimo y se muestra dispuesto a propiciar pactos de gobierno pese a que la de su partido no es la lista más votada. Por poco sí, por menos de cien votos, pero el PP se impuso en el antiguo y sólido feudo de Miguel Martínez y consiguió ocho concejales, el doble de los que tenía hasta el momento. Y justo el mismo número, cuatro, que perdió el PSOE pasando de 12 a 8 concejales. La memoria flaquea fácilmente cuando se ha sufrido un golpe como el que encajó el PSOE el pasado domingo pero no está de más recordar que el propio secretario provincial, Francisco Fernández, dijo con toda claridad durante la campaña que deberían gobernar las listas más votadas.
García del Blanco y su partido pueden no resignarse, pueden esforzarse en ver las cosas de otra manera pero la realidad es una y no se puede cambiar. La lectura de fondo del resultado es inequívoca y transparente: el electorado de San Andrés ha exigido un cambio. Sólo si se pierde de vista este mensaje se puede entrar en ese terreno resbaladizo de lo posible y de lo -˜legítimo-™ que, por lo general, acaba convirtiéndose en un lodazal de intereses cruzados.
El PP se ha ganado en las urnas el derecho a gobernar el municipio de San Andrés y ésta es la directriz, el eje sobre el que deben girar los necesarios acuerdos políticos que deben conformarse a partir de ahora. El electorado tendrá el derecho a pedir cuentas si su explícito mandato se ve vulnerado.